No nos olvidemos de nuestras tradiciones

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Escribe Rodolfo Pereira Robledo, Profesor de Educación Física.

Se nos acerca el 18 de septiembre, y con ello, el país vuelve a recordar distintas tradiciones que, por años, han marcado estas festividades. Las carreras en saco, los volantines, el palo ensebado, atrapar al chancho (o a la gallina), el emboque, el trompo, las carreras a tres pies, etc. Y como no, los que requieren al compañero fiel del huaso, “el caballo”, como las carreras a la chilena, las domaduras y el rodeo.

Pero existe una de ellas que lamentablemente, con el paso de los años, se ha ido perdiendo entre los chilenos. Y es lamentable, por que ¿sabía usted que, dentro de estas tradiciones, existe una que forma parte de los deportes nacionales en Chile? Y no me refiero al Rodeo (que también es un deporte nacional), si no que a la Rayuela.

Originario de los pueblos mediterráneos, con la llegada de los españoles el juego fue rápidamente adoptado por mestizos y criollos. Estos lo perfeccionaron e incorporaron el cuadro arcilloso, la lienza y los tejos circulares de fierro.

El año 1984, de la mano del Presidente Gabriel González Videla, se declara a la Rayuela como “Deporte Nacional Recreativo”, lo que fue ratificado el año 2014.

A nivel nacional existen dos Federaciones Nacionales, de tejo cilíndrico y tejo redondo, que agrupan mas de 300 Asociaciones , 510 clubes y que cuentan con mas de 13.000 personas inscritas oficialmente en el país, que cada 19 de julio se reúnen a celebrr el Día de la Rayuela.

En la Región de O’Higgins, contamos con un total aproximado de 27 clubes, quienes aún mantienen vivo este deporte y que quieren transmitir esta hermosa disciplina a las futuras generaciones. Motivados solo por la pasión, cada semana se reúnen en sus distintas sedes, preparan sus canchas y sus mejores tejos para compartir, reír, disfrutar y mantener despierta esa llama que se niega a apagar.  

No permitamos que este tipo de actividades mueran, no permitamos que nuestras raíces criollas mueran, somos los adultos quienes debemos incentivar a nuestros niños a conocer este tipo de instancias que alimentan nuestra cultura, y por sobre todo, que alimentan, de forma muy importante, las tradiciones de nuestro país.