Educación Técnico Profesional, sinónimo de igualdad de oportunidades

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Escribe Manuel Olmos Muñoz, Rector de IP-CFT Santo Tomás Sede Rancagua.

El 26 de agosto de 1942 – siendo Presidente don Juan Antonio Ríos – se crea la Dirección General de Enseñanza Profesional y es la primera instancia en reconocer la importancia de la Educación Técnica en el desarrollo productivo del país. Han pasado ya 79 años de este día, sin embargo, los aportes al desarrollo del país son anteriores a esta fecha según se detalla en la siguiente cita:

“La Educación Técnico-Profesional tiene sus inicios en el siglo XVIII, encontrándose un primer registro en el año 1798, cuando don Manuel de Salas Corbalán crea la Academia San Luis, siendo su primer director, y a la que pensó dotar con profesores europeos con el fin de fortalecer los conocimientos en aritmética, geometría y dibujo. Un segundo registro aparece en siglo XIX, con la creación de la Escuela de Artes y Oficios (1842), y un tercer registro con la Creación del Consejo de la Educación Técnica (1886), convirtiéndose más tarde en el Consejo de Enseñanza Agrícola e Industrial, bajo el alero del Ministerio de Industrias y Obras Públicas”. (Fuente: Educacion2020)

En todos estos años, la contribución de la Educación Técnico Profesional al desarrollo del país y la región ha sido de una magnitud muy importante en distintos ámbitos. Por un lado, la contribución a la productividad de las empresas con la formación de técnicos y profesionales, según las necesidades de las distintas industrias; y, por otro lado, entregar a miles de jóvenes provenientes en su mayoría de hogares humildes, las oportunidades de ser formados en aspectos técnicos, valóricos y actitudinales, desarrollando competencias para enfrentar el exigente mundo Técnico Profesional. Pero esta formación últimamente – y como se comentará a continuación – no sólo es para enfrentar el mercado laboral, también para comenzar una ruta formativa que les permite desarrollar su formación técnica en Instituciones de Educación Superior (IES).

Panorama en la Región

En la Región de O’Higgins, el año 2021 ingresaron a estudiar a la Educación Superior más de ocho mil estudiantes. Un 58%, es decir casi cinco mil, ingresó a una carrera técnica y un 25%, dos mil estudiantes, lo hizo a una carrera profesional. Ambas concentran un 83% de la matrícula, llegando a casi siete mil de los ocho mil estudiantes matriculados. Esto representa el espíritu formativo de la Región en Educación Superior, centrado en el mundo Técnico Profesional.

Sin embargo, nos preocupa la disminución de matrículas de los últimos años. En la última década, el nivel técnico ha disminuido en un 11% y los profesionales en un 14%, pasando de siete mil ochocientos estudiantes el año 2011 a seis mil ochocientos en el presente año. Los motivos se explican por la disminución de la tasa de natalidad en los últimos 20 años, la incorporación de oferta en educación superior conducente a licenciatura dictada por la Universidad de O’Higgins y, especialmente en el último año, los efectos de la pandemia.

Pese a las cifras negativas descritas, podemos señalar con orgullo que durante el año 2021, en términos proporcionales, la Región de O’Higgins se posicionó en el primer lugar a nivel nacional de estudiantes que ingresan a Educación Superior a estudiar una carrera técnica o una profesional, alcanzado un 83% de participación del total de la matrícula de primer año de la Región. Esta cifra entrega coherencia con la proporción entre Técnicos, Profesionales y Licenciados que requiere la Región.

Otra cifra interesante es el porcentaje de estudiantes que ingresa a Educación Superior en la Región y que proviene de la Enseñanza Media Técnico Profesional (EMTP), alcanzando un 40% de participación, la que se ha acrecentado en los últimos años, entregando una oportunidad a estudiantes que inicialmente seguían en su mayoría por el ámbito laboral, pero que en los últimos años optan con fuerza por la posibilidad de completar sus estudios en la Educación Superior.

De este porcentaje, el 85% opta por carreras técnicas o profesionales generando una acción articuladora o ruta formativa entre la EMTP y la Educación Superior Técnica y Profesional. En este punto, surge la oportunidad para las Instituciones de Educación Superior que deben aumentar y fomentar estos procesos de articulación que reconocen la formación técnica de los Liceos TP, permitiendo acortar la formación con la articulación.

La participación de la mujer en la formación Técnico Profesional ha aumentado en forma importante en los últimos años, revirtiendo en la última década la supremacía que tenían los hombres. Así, mientras en el año 2007 sólo el 46% de quienes ingresaban a Educación Superior eran mujeres, este porcentaje avanza y el año 2021 alcanza un 53%. Esta cifra no es menor y da cuenta de cómo la mujer ha ganado con justicia un espacio en el ámbito educacional que es la base para la igualdad de mayores derechos y oportunidades para hombres y mujeres.

Las cifras descritas dan cuenta del gran trabajo histórico de la Enseñanza Técnico Profesional cuyo resultado es emparejar la cancha, entregando más y mejores oportunidades a los sectores más postergados.