Educación integral del futuro

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Escribe Sandra Cabezas, ex Presidenta Multigremial de O’Higgins, Candidata a la Convención Constituyente Distrito 15

La educación es y será siempre el cimiento fundamental de un país. Los niños y jóvenes son el futuro, los forjadores de una nación próspera y equitativa. Por lo mismo, en la nueva Constitución se debe trabajar en conjunto para garantizar el derecho a una educación de calidad para todos.

Es importante reconocer que el mundo cambió. La tecnología ya es parte importante en la vida de todos, especialmente en lo jóvenes. Por esta razón urge modernizar los sistemas educativos, hacer grandes cambios en los métodos educacionales, implementar una educación dinámica, integral, entretenida, basada en las verdaderas vocaciones y aptitudes de los jóvenes.

Además, es muy importante reestablecer las clases de Educación Física, Cívica, Filosofía y por sobre todo un ramo dedicado al reciclaje, huertos caseros, conservación de nuestro planeta, amor a la naturaleza y alimentación sana. Sólo así podremos construir una educación integral para el futuro.

Para que todo lo relacionado con esta modernización sea un éxito, no debemos desatender la importancia de la evaluación docente y la garantía de contar con Internet a lo largo y ancho de nuestro país. Todo esto forma parte del grupo de factores que garantizará este proyecto educativo exitoso.

También es fundamental, especialmente en la educación básica, no dejar las aulas, ya que los estudiantes tienen que aprender a sociabilizar, cumplir tareas afines a su edad y desarrollar aptitudes y talentos en talleres destinados a descubrir sus verdaderas vocaciones. Esto está pensado en jornadas completas, en mañanas de aula, almuerzos en el colegio y tardes entretenidas destinadas a las vocaciones y talentos. 

Necesitamos ver y analizar los modelos educativos de países exitosos como Finlandia y Japón; ejemplo el método So-Ka, lo que significa «creación de valor», tan importante en la vida, porque es una educación para la felicidad. Fomentar una cultura de paz y reflexión. 

Chile necesita cambios educacionales urgentes y una educación pública de calidad en el corto plazo. Ya es hora de emparejar la cancha «con todos y para todos”, puesto que un país con un buen nivel educacional garantiza a su gente no ser engañada ni manipulada fácilmente por el populismo político. A los gobiernos corruptos le sirve que las personas sean ignorantes y dependientes del Estado.