Soy más limpio que tú, por eso te vaco

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Escribe Armando Miño Rivera, Periodista y Docente Universitario.

Una situación inverosímil se da en nuestro país. El día 9 de noviembre el Congreso de la República vacaba a Martín Vizcarra como presidente, la causa: incapacidad moral. Esta es una de las cinco causales por las cuales que se puede vacar al presidente. El asunto es que no indica qué es, cómo se da exactamente la incapacidad moral. Lo que para algunos es negro para otros es blanco. Lo moral es un campo enorme y abierto a innumerables interpretaciones, es muy gaseoso, voluble.

Lo que derivó su destitución fueron los cargos por corrupción y audios donde se escuchaban conversaciones que darían luces sobre pagos y arreglos en obras cuando era gobernador de Moquegua, además de favores a personajes ligados a su entorno cercano. Como ha sucedido con otros mandatarios, la investigación estaba en curso y no era necesario sacarlo de Palacio de Gobierno.

Cuando dio sus argumentos frente al pleno del congreso, indicó que 65 de ellos estaban investigados, con procesos judiciales y que los cargos eran “falsos, no corroborados, recién está empezando un proceso de investigación, son hipótesis». Igual le bajaron el dedo. De inmediato las calles se llenaron de miles protestando. No deseaban a un presidente de cargo de un congreso corrupto. Manuel Merino de Lama, a pesar de la presión popular, el rechazo a un golpe disfrazado de institucionalización y los medios en su contra, zas, asumió el cargo. Y no duró ni una semana. Las protestas lo sacaron.

Esto nos pone en escenarios casi de fábula: primero, Merino al renunciar, también lo hace su mesa directiva. Se debe nombrar a otro presidente del congreso y con ello debería éste asumir el cargo de presidente. Sin embargo, en la otra vereda está el Tribunal Constitucional que debe analizar e interpretar legalmente qué es exactamente la incapacidad moral, cómo se mide, en qué casos, cómo aplicarla. Es decir, debería regularla, ponerle nombre y apellido, un asunto bastante complejo, pues la moral – ya lo dijimos – varia mucho según el ojo que lo mire.

Podría volver Vizcarra, tener un presidente encargado, o tener dos. Todo es posible en el terreno de la fantasía y la política.