Con el ojo en Latinoamérica

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Escribe Danilo Díazgranados, Ingeniero Financiero.

Es cierto que la crisis económica de la región, acentuada por la pandemia, ha aumentado el riesgo de exposición de los capitales internacionales. También es cierto que las grandes e históricas distorsiones sociales han hecho de la zona una de las de mayor vulnerabilidad en el mundo. Pero, pese a ello, este lado del mundo ofrece infinitas oportunidades para quienes se han aventurado a invertir, en razón de la riqueza de sus recursos naturales y de las enormes facilidades que algunos gobiernos han dispuesto para facilitar la entrada de capital extranjero a sus geografías.

Sin importan cuán difíciles estén las cosas en América Latina, siempre habrá inversionistas en búsqueda de nuevas oportunidades en esta tierra, antes inhóspita, ahora amigable, que se muestra generosa para quienes deciden instalar sus empresas aquí.

Sobre este particular, en el marco del panel “Oportunidades en tiempos de incertidumbre. Las recomendaciones de los gestores», que se desarrolló en la agenda prevista del Foro Latibex, los llamados “gestores de fondos” consideraron que este es el momento de invertir en mercados de países emergentes, y Latinoamérica es la opción ideal. “Ya se está comenzando a apreciar un flujo de inversión en ese sentido”.

Según uno de los participantes, Claus Born de la gestora norteamericana Franklin Templeton, “los países emergentes son atractivos porque las compañías parten de valoraciones más bajas y se espera un mayor crecimiento de los resultados”. Destacó, además, que Latinoamérica ha mostrado un potencial de recuperación superior al de otras regiones.

Para Alejandro Varela, gestor de Renta4, la región presenta “perspectivas prometedoras”, ya que muestra interesantes alternativas de inversión. Al respecto, se refirió a geografías muy atractivas, citando los casos de Brasil y Colombia.

Materias primas como el cobre y el litio, cuyos precios ya comenzaron a dar señales de reacomodo, jugarán un papel de gran trascendencia, en virtud de su empleo para la movilidad eléctrica y la tecnología. En cuanto al petróleo, se presume una recuperación de la demanda a corto y mediano plazo, aunque a largo plazo la descarbonización y la electrificación comenzarán a jugar en contra de la estabilidad del crudo.

En lo concerniente al mercado bursátil, los bonos soberanos de los países latinoamericanos ya han absorbido el impacto de la crisis económica, ante lo cual consideran que lo peor ya pasó y llegó el momento de volver a repensar en la reinversión.

Donde algunos ven dificultades, pareciera que otros solo ven oportunidades. Latinoamérica seguirá siendo, por mucho, uno de los lugares predilectos de los inversionistas.