Sequía de conciencia

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Escribe Arturo Vásquez Rojas, Periodista y Magister en Dirección y Liderazgo para la Gestión Educacional.

El mundo en el cual estamos habitando, se encuentra llorando. La vorágine de nuestras vidas nos hizo perder el tiempo preocupándonos de otras cosas y no de ver en qué situación se encontraba el planeta en el cual existimos y que hoy parece no tener recuperación, de mantener la forma de vida que llevamos. El Amazonas fue el último órgano de este cuerpo que nos pidió ayuda y, afortunadamente, hoy el G7 aprobó recursos para su reforestación.

Pero, ¿qué hemos hecho como ciudadanos para no seguir provocando estragos en nuestro ‘hogar’? En nuestro país las políticas sobre este tema son escasas. Nos hemos transformado en una sociedad que, al tener otra serie de preocupaciones, nos hace ver desinteresados ante este significativo problema. Hoy estamos atravesando, como país, por una de las crisis hídricas más importantes de los últimos 20 años, con cambios notables en el clima, pero aun así el Gobierno de turno no realiza políticas que vayan pro este tema.

En la región de O’Higgins nos vanagloriamos con tener las dos primeras localidades del país que erradicaron las bolsas plásticas del comercio. ¿Aquello genera conciencia? ¿Eso nos debería dejar tranquilos? Una de esas localidades es Pichilemu, en donde es verdad que sacaron las bolsas plásticas, pero lamentablemente en el verano, con los ‘carretes’ que se desarrollan en el principal balneario de la región, la costa queda en condiciones paupérrimas, en donde el plástico es la principal arma en contra de nuestro planeta. ¿Dónde están las autoridades? Descansando en sus hogares, mejor no los molestemos.

La semana anterior tuve que realizar un viaje por la carretera del Ácido. El panorama es terrible. El Río Cachapoal parece un desierto. El tema de mayor preocupación fue que a nadie de la zona (autoridades) les importa lo que está ocurriendo. Nadie hace nada, “ya que no está dentro de la comuna que dirijo” o “no tengo los recursos ni las políticas para ayudar”. Los únicos beneficiados con esta situación en el Cachapoal son las empresas que con sus camiones sacan arena, roca y ripio desde donde hace años pasaba una corriente de agua que, en estas fechas, hacía que esa ruta fuera muy hermosa.

Tal vez usted pensará que la ayuda al planeta ya no se puede producir o que será muy mínimo el impacto si nosotros como región hacemos algo. Yo le propongo que comencemos por generar cultura, educación en nuestros niños y jóvenes que serán quienes sufran las consecuencias de un planeta que hoy lo estamos haciendo sufrir y que no hay nadie que haga algo por él.  El cambio climático es una realidad y en O’Higgins nada se está haciendo para combatir o ayudar a que las futuras generaciones puedan vivir sin problemas en la tierra, por eso le propongo que saquemos el plástico de nuestras vidas, ya que es un elemento de mayor peligro de contaminación para el planeta. Fíjese usted que el deterioro es tal, que los grandes genios del mundo piensan que es más barato habitar al planeta Marte que realizar políticas que hagan retroceder todo el daño ya causado.

Hoy está en nuestras manos educar a nuestros niños sobre este tema. Si establecemos cultura al respecto podremos entregarles un planeta menos deteriorado. Preocupémonos nosotros en darles esa enseñanza a los niños, ya que nuestras autoridades están más pendientes de quién va a ser el candidato a Gobernador el otro año, o a seguir callando a jóvenes abusados o a arreglar exámenes de alcohol para que arrojen 0% en su sangre. El planeta es tuyo, pero será de tus hijos mañana. No tengamos una Sequía en Nuestras Conciencias.