La coordinadora de la carrera Técnico en Odontología de Santo Tomás Rancagua, Dra. Natalia López González, entrega recomendaciones prácticas para elegir el cepillo adecuado y comenzar desde temprano con hábitos de higiene oral simples y efectivos.
La aparición del primer diente es un momento importante en el desarrollo del bebé y también marca el inicio de una nueva rutina de cuidado. Una de las primeras preguntas que surge entre madres, padres y cuidadores es: ¿qué cepillo de dientes necesita mi bebé?
De acuerdo con la odontopediatra y coordinadora de la carrera de Técnico en Odontología, Dra. Natalia López González, no es necesario optar por el cepillo más sofisticado o con mayor cantidad de funciones. Lo fundamental es que éste se adapte a las características y necesidades de la pequeña boca del bebé.
Entre los aspectos que se deben considerar al momento de elegirlo se encuentran:
- Cabezal pequeño: debe adaptarse al tamaño de la boca del bebé y permitir un cepillado adecuado.
- Cerdas suaves: ayudan a limpiar los dientes y encías sin dañarlos.
- Mango cómodo y seguro: debe facilitar la manipulación por parte del adulto que realiza el cepillado.
- Adecuado para la edad: existen cepillos diseñados para distintas etapas del desarrollo.
- Materiales seguros: es importante preferir productos de buena calidad y libres de sustancias como BPA.
El cepillado comienza con el primer diente

Uno de los principales consejos de la especialista es no esperar a que aparezcan varios dientes para iniciar la higiene oral. Desde que aparece el primer dientecito, se debe comenzar con el cepillado.
López González recomienda realizarlo al menos dos veces al día utilizando pasta dental fluorada, en una cantidad muy pequeña, equivalente aproximadamente a un granito de arroz.
Además, a esta edad, el cepillado debe ser realizado por un adulto. No es necesario esperar a que el bebé aprenda a escupir para comenzar a utilizar pasta dental fluorada, ya que su uso en la cantidad recomendada forma parte de una adecuada prevención de las caries.
Más que incorporar una gran cantidad de productos a la rutina, la recomendación es comenzar desde los primeros meses con hábitos sencillos, constantes y efectivos, que puedan mantenerse a lo largo del tiempo.






