Sumar talento, restar brechas

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Escribe Margarita Cortés Toledo, Académica de Matemáticas y Estadísticas, U. Central.

El impacto de las mujeres en la matemática no es una novedad, aunque durante siglos haya permanecido en la sombra. Cada 12 de mayo celebramos el Día Internacional de las Mujeres Matemáticas, una fecha que conmemora el natalicio de Maryam Mirzakhani (1977-2017), quien marcó un hito histórico en 2014 al convertirse en la primera mujer en recibir la Medalla Fields, el máximo galardón de la disciplina. Esta fecha es proclamada en 2018 durante el World Meeting for Women in Mathematics en Río de Janeiro, permitiendo visibilizar el aporte femenino y promover una participación equitativa en el desarrollo científico.

Esta conmemoración nos invita a reconocer que, a lo largo de la historia, muchas mujeres debieron abrirse camino en contextos de invisibilización. Figuras como Hipatia de Alejandría en el siglo IV, símbolo del pensamiento científico antiguo, o Ada Lovelace en el siglo XIX, precursora de la programación moderna al diseñar el primer algoritmo para una máquina, sentaron bases fundamentales. Ya en el siglo XX, Emmy Noether revolucionó el álgebra y la física teórica, estableciendo conexiones entre las simetrías de la naturaleza y las leyes de conservación.

Sin embargo, durante mucho tiempo este talento no recibió el reconocimiento merecido debido a barreras educativas y sociales. Hoy sabemos que el talento matemático no tiene género, y que reducir la brecha en las disciplinas STEM no es sólo una cuestión de equidad, sino una necesidad para enriquecer el conocimiento humano.

En la actualidad, la relevancia de este llamado es más evidente que nunca. Aunque a veces se percibe como una ciencia abstracta, la matemática es el motor de nuestra vida cotidiana: desde los modelos epidemiológicos que salvan vidas hasta los algoritmos de Inteligencia Artificial y el análisis de Big Data. En un mundo donde los datos son un recurso central, la matemática permite transformar información en herramientas para mejorar la sociedad.

Conmemorar este día es una invitación a mirar la disciplina desde una perspectiva más amplia. Al recordar la historia y reconocer la diversidad de quienes la han construido, no solo honramos el pasado, sino que proyectamos un futuro donde el talento de niñas y jóvenes pueda florecer sin límites.