Con una visita al predio de César Garrido, de la comuna de Chimbarongo, el SAG de la región de O’Higgins conmemoró la lucha emprendida contra la brucelosis bovina.
La instancia permitió repasar la trayectoria de un programa que transformó la ganadería local. Desde que se inició el Programa de Control en 1974 y se estableció la denuncia obligatoria de la enfermedad en 2004, la región mantuvo un rol protagónico en la defensa del patrimonio sanitario nacional.
La brucelosis bovina es una enfermedad infectocontagiosa, causada principalmente por la bacteria Brucella abortus, que afecta la reproducción del ganado, provocando abortos, comúnmente en el último tercio de gestación, retención de placenta y baja fertilidad. Es una zoonosis grave, transmitida al humano por contacto directo o consumo de lácteos sin pasteurizar.
Uno de los hitos más significativos del trabajo institucional del SAG fue el cierre de la última cuarentena regional en el año 2018. Desde aquel momento, O’Higgins logró mantenerse sin casos positivos de la enfermedad, fruto de una estrategia sistemática de vigilancia y prevención. “Este logro es especialmente loable considerando la transformación del sector, donde la masa ganadera experimentó una disminución sostenida, pasando de 83.350 cabezas en 2007 a 47.619 según el censo de 2021, debido a la competencia por el uso de suelo con huertos y parcelaciones habitacionales”, sostuvo Manuel Bernales, director regional (s) del SAG.
A pesar de este escenario, la producción coexistió en sistemas heterogéneos, donde predominó la Agricultura Familiar Campesina (AFC) junto a sistemas de engorda tipo feed lot. Estos últimos aprovecharon los recursos agroindustriales locales para abastecer a mataderos regionales y a la industria de la Región Metropolitana, manteniendo viva una cadena productiva esencial.
Durante el último ciclo, la estrategia de control y erradicación se consolidó mediante acciones clave como el refuerzo presupuestario. En 2025, la región destinó una inversión de 50 millones de pesos para intensificar los muestreos, logrando examinar a más de 45 mil bovinos en 1.640 predios durante el quinquenio.
Actualmente, el SAG está implementando una estrategia mediante licitaciones para asegurar la vigilancia en lecherías, ferias, mataderos y Centros de Acopio y Distribución (CPC). A estos se ha sumado un control exhaustivo a los movimientos de animales, verificando estrictamente las restricciones de ingreso para bovinos susceptibles (machos enteros y hembras mayores de un año), poniendo especial acento a las actividades de rodeo.
En cuanto a la vigilancia activa, el SAG priorizó la atención de casos sospechosos y se realizó vigilancia de enfermedades exóticas en predios de alto riesgo, ajustando la trazabilidad y la fiscalización en toda la región.
Manuel Bernales sostuvo que “el éxito sanitario no fue fortuito, sino el resultado de una participación coordinada entre el sector público, el privado, la academia y los gremios, en lo que esperamos perseverar. Gracias a una difusión efectiva y un despliegue territorial sostenido, la región reafirmó su compromiso de impedir la diseminación de la enfermedad, protegiendo así la economía rural y la salud pública”.







