Los Libertadores colapsado y la década perdida de Las Leñas

62

Escribe Cristián Ibarra Ibáñez, Director Diario El Pulso.cl y Radioelpulso Online.

Esta semana mis amigos del diario El Rancagüino celebran 111 años de aquel lejano 15 de Agosto en que un joven Miguel González encendiera la luz definitiva del periodismo regional al echar a andar la prensa de la información, el compromiso y el conocimiento. Y prácticamente un cuarto de su vida, Diario El Rancagüino ha venido luchando junto a patriotas regionalistas de O’Higgins y el sur de Mendoza por el emblemático proyecto del Corredor Bioceánico Las Leñas.

Cuántas promesas quedaron grabadas a través de su tinta e impresos en sus páginas indemnes durante los últimos 30 años y que hoy más que nunca se reactivan, porque nos pesa en el desarrollo, el crecimiento, la conectividad, el abastecimiento y la competitividad; no de una región, sino de un país que lucha por volver a insertarse en la carrera del crecimiento y el empleo, teniendo una de sus soluciones a la mano pero que ciertos gobiernos no han querido reactivar.

Hoy hablan del Corredor Bioceánico Capricornio, en el norte. Otros aspiran a construir un túnel de 14 kms a 4.780 msnm en Coquimbo y los menos a construir otro túnel en Los Libertadores a 3.200 msnm para revivir el tren trasandino. Obras faraónicas y quiméricas. No hablaré de las bondades del corredor Las Leñas ya que todos las sabemos, sería de perogrullo. Sólo pregúntenles a los potenciales usuarios qué opinan de dichos proyectos, especialmente a transportistas, camioneros y turistas: se quedarán con la boca abierta.

Hoy en día y debido a los sistemas frontales que han afectado el país durante el último mes, los pasos y sistemas fronterizos hacia Argentina se encuentran cerrados e inhabilitados. El principal, el complejo Cristo Redentor y su paso Los Libertadores ya rompió su propio récord al permanecer prácticamente 30 días seguidos cerrado, complicando con ello el normal tránsito de bienes, servicios y mercancías de éste y el otro lado de la frontera; pero sobre todo, exponiendo la seguridad de cientos de vidas de trasportistas que deben soportar el frío hielo de la altura cordillerana y la desidia de nuestras autoridades. Y hablo tanto de chilenos como argentinos. Es por ello y como si fuera una queja oscilante y reiterada es que muchos se preguntan ¿y qué ha sido del Paso Las Leñas?, ¿cuándo al fin tendremos esa solución?

Y la verdad, es que muchos no entienden cómo en 10 años poco o nada se ha avanzado al respecto. Las excusas no han faltado: la mala situación económica de ambos países, que uno no contaba con un sistema de concesiones, que el estallido social en Chile, que la pandemia global y un interminable etcétera. Ésta ha sido sin duda, la década perdida de uno de los mayores proyectos de reactivación económica que podría venir a poner nuevamente en el camino del desarrollo y la competitividad a ambas naciones andinas y con ellas, al conosur americano.

Nuestros gobiernos a veces nos exasperan, sobre todo cuando el último, que creemos “soberano” renuncia por ejemplo a un proyecto de vital importancia en las telecomunicaciones como el caso del “cable chino”. Y es que a EEUU no le pareció, porque según su criterio atentaría contra su “seguridad nacional”. El gobierno chileno sin más, renunció al proyecto a cambio de nada, ¡de nada!. O sea, nuestras autoridades, las que sean o las que vengan, acaso no tienen la personalidad y carácter suficiente como para decirle al blondo líder: “está bien míster, renunciamos, pero esto les cuesta construir el Paso Las Leñas”, es por decir algo, tratando de sacar la “chispeza” del chileno, al menos a modo de frustrada quimera. Es como bailar la “cueca en pelotas”, donde el capricho de un gobernante extranjero se permita vetar proyectos de desarrollo a un gobierno que creemos – insisto –  “soberano”.

A veces creo que nuestras clases dirigentes están tan en la suya que, cuando llega el momento y nuevamente nos pasa lo que nos pasa al quedar aislados vía terrestre con el mundo, se acuerdan que en la región de O’Higgins, en la cordillera de Machalí, existe la posibilidad cierta y concreta de resolver este problema. Ahí recién, como en un ritual cíclico que ya nos lleva 30 años, se acuerdan del corredor bioceánico Las Leñas.

Mientras tanto, nuestros vecinos en Perú, a los que muchas veces miramos sobre el hombro, crecen más que nosotros, ponen dura competencia a nuestros puertos con el suyo propio como lo es Chancay. En Panamá yendo un poco más lejos, hace 10 años siguen avanzando en el ensanchamiento de su canal bioceánico que permite el tránsito de los megacontenedores de última generación…, mientras tanto los gobernantes de Chile y Argentina se enfrascaron los últimos 4 años en una amurrada, o más bien en una abducción ideológica y aislamiento diplomático, de no hablar del futuro, porque ambos no se podían ni ver. Qué estupidez más grande.

Todo el trabajo que se hizo durante más de 20 años, donde existen documentos oficiales, diplomáticos, compromisos, cartas reversales nos recuerdan que aquí no está en juego la palabra de los gobiernos, sino de los Estados. Por todo lo que se hizo y avanzó, tienen un deber moral de honrar su palabra, que además, está escrita.

¿Qué hacer con el Proyecto Las Leñas?, nuestras autoridades regionales ya lo saben: solicitar a nuestras cancillerías que convoquen al ente binacional (EBILEÑAS), que se reúnan lo antes posible y definan el modelo de negocios para construir la obra. ¿Pública o a concesión privada?, a estas alturas da igual, pero “como no hay plata”, ya saben lo que deben hacer.

Chile y Argentina, hermanados por la historia y el destino, saben que tienen una oportunidad única de futuro y desarrollo. Es de esperar que estemos a tiempo, y esta columna no vuelva a repetirse en 10 años más, recordando otra década perdida.