Luis Enrique: cuando el liderazgo pone al equipo por encima de las estrellas

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Escribe Nicolás Ocaranza, Vicerrector académico AIEP.

Durante años, el Paris Saint-Germain creyó en una fórmula que también seduce a muchas organizaciones: reunir a los mejores talentos para alcanzar el éxito. La inversión fue gigantesca y el club logró conformar una constelación de figuras como Ibrahimovic, Neymar, Messi, Mbappé y Verratti. Sin embargo, la tan anhelada Champions League seguía fuera de alcance.

La paradoja es que el PSG comenzó a conquistar Europa cuando abandonó precisamente esa lógica. La figura clave de esa transformación ha sido Luis Enrique, quien entendió que el alto desempeño no surge de la suma de individualidades brillantes, sino de la construcción de un sistema capaz de potenciar el trabajo colectivo.

Su liderazgo se sostiene sobre tres pilares. El primero es la claridad estratégica: cada jugador conoce su rol y entiende cómo contribuye al objetivo común. El segundo es la coherencia en la toma de decisiones: nadie está por encima del proyecto, independientemente de su prestigio o talento. El tercero es una obsesión por la ejecución, traducida en disciplina, coordinación e intensidad competitiva.

La salida de Kylian Mbappé simboliza esta visión. Más allá de la calidad del jugador, Luis Enrique apostó por una estructura donde el sistema estuviera por encima de cualquier individualidad. Fue una decisión compleja, pero consistente con la cultura que buscaba construir.

La lección trasciende el fútbol. Muchas organizaciones dependen excesivamente de ejecutivos estrella o líderes carismáticos, generando resultados de corto plazo, pero también fragilidad estructural. Cuando el éxito depende de personas y no de sistemas, la capacidad de aprendizaje, adaptación y crecimiento se vuelve limitada.

El mayor legado de Luis Enrique no son solo los títulos obtenidos, sino haber demostrado que la cultura puede imponerse al ego, que los equipos pueden superar a las estrellas y que el liderazgo consiste en construir organizaciones capaces de ser más grandes que cualquiera de sus integrantes.

En tiempos donde muchos líderes buscan convertirse en la historia, Luis Enrique ha demostrado algo mucho más difícil: crear una organización donde el propósito colectivo esté por encima del protagonismo personal.