Especialistas destacan que Chile reúne condiciones relevantes en fibra, 5G y capacidad de cómputo, para avanzar en inteligencia artificial, aunque persisten desafíos en adopción productiva, talento, incentivos y desarrollo de capacidades habilitantes.
¿Está Chile preparado para enfrentar las nuevas exigencias que impone la inteligencia artificial? ¿Cuenta con la infraestructura y capacidades necesarias? Esa fue una de las preguntas que se abordaron en el webinar «Lo que viene para Chile en redes, 5G y negocios», instancia en la que representantes del mundo telecom, tecnológico y gremial analizaron las fortalezas y desafíos del país en conectividad, cómputo, adopción tecnológica y productividad.
En la conversación, uno de los principales ejes fue la infraestructura habilitante que hoy tiene Chile para acompañar el avance de la inteligencia artificial. Patricio Olivares, vicepresidente de Tecnología y Operaciones de Claro Chile, planteó que el desarrollo de la inteligencia artificial depende de una cadena concreta de capacidades: energía, data centers, fibra óptica, acceso móvil y cómputo. «Contamos con la fibra óptica para conectar los data centers; luego, el acceso a través del 5G; y finalmente el cómputo, que acerca la inteligencia artificial a las personas a través de la conectividad y el acceso”, señaló. A su juicio, Chile reúne condiciones relevantes en la región por sus recursos energéticos, su conectividad y sus condiciones para desarrollar procesamiento de datos.
En ese marco, Olivares sostuvo que la infraestructura desplegada por operadores de escala internacional puede transformarse en una ventaja para el país. En el caso de Claro, la compañía forma parte de América Móvil, grupo con presencia en más de 20 países y una red de data centers interconectados en la región, lo que permite transmitir y procesar información a gran escala. También planteó que Chile tiene condiciones para avanzar en procesamiento de datos y que la disponibilidad de recursos como energía, cobre y conectividad abre una oportunidad relevante hacia adelante.
Otro de los focos de la conversación fue cómo esa infraestructura se traduce en nuevas experiencias de uso. Anthony Yorston, senior director Mobile Devices de Samsung Chile, explicó que la inteligencia artificial se está integrando cada vez más a los dispositivos, a través de agentes capaces de anticipar acciones, automatizar tareas y acompañar decisiones cotidianas. «El teléfono empieza a entender lo que estás haciendo y te ayuda a tomar decisiones», ejemplificó. Añadió que Chile llega bien posicionado a esta nueva etapa, con cerca de 10 millones de conexiones 5G y con una base sólida de conectividad fija sobre fibra óptica.
Desde la mirada gremial, Francisco Guzmán, presidente de la Asociación Chilena de Empresas de Tecnologías de Chile (ACTI), reforzó que Chile ya cuenta con una “infraestructura habilitante privilegiada”, pero advirtió que la discusión de fondo ya no es solo tecnológica. A su juicio, uno de los principales desafíos es avanzar en talento, conocimiento de industria, pensamiento crítico y visión directiva para que la adopción de la IA tenga un impacto real en el mundo productivo. «Estamos muy bien en la región, pero cuando nos vamos al uso en el mundo productivo, en los sectores productivos chilenos, estamos al debe”, afirmó.
El consenso entre los especialistas es que más allá de la infraestructura y los dispositivos, la tecnología y la inteligencia artificial deben estar al servicio de las personas. Los participantes coincidieron en que el avance tecnológico debe traducirse en una mejor calidad de vida, más acceso a salud, mayor eficiencia, mejores servicios y más tiempo para las personas. En ese sentido, el desafío de Chile no pasa solo por desplegar tecnología, sino por convertir esa base en una herramienta concreta para impulsar desarrollo, productividad y bienestar.







