¿Cuánto consume tu casa por metro cuadrado?: La eficiencia energética en la construcción

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Escribe Guillermo Carbacho Becerra, Vicepresidente CChC Rancagua.

Un tema presente en la Construcción, desde los años 90 y que entra en vigencia como Reglamentación a partir del año 2000. Dicha reglamentación, fija los estándares mínimos que debiera considerar la construcción de una vivienda.

Hasta el año 2000 no existía obligatoriedad de incorporar aislación térmica en las viviendas nuevas.

Cerca de un 56% del gasto energético total del hogar se destina a calefacción domiciliaria, el cual en su mayor parte es generada por el uso de la leña.

Los propósitos históricos y fundamentales de la construcción, particularmente de las viviendas, es proveer de adecuadas, estables y permanentes condiciones de habitabilidad a sus habitantes, con prioridad en el confort, requerimiento básico e imprescindible para la actividad humana. Hoy es necesario no sólo alcanzar los parámetros de confort requeridos, sino lograrlo con el menor uso de energía no renovable posible, en esta perspectiva, desde hace más de cincuenta años, todos los países desarrollados han establecido estrictas y progresivas regulaciones sobre la demanda de energía de las edificaciones, como también sobre el comportamiento de los componentes de la envolvente de las viviendas y edificios, la calidad del aire interior, la eficiencia de los equipos de calefacción, ventilación, etc.

A partir del año 2007, se implementó la obligatoriedad de incorporar aislación  térmica en techumbres, muros, pisos ventilados, ventanas y vidrios.

El Ministerio de Vivienda y Urbanismo, consecuente con la política de mejorar la calidad de vida de la población, a través de elevar la calidad y el estándar de la vivienda, ha incorporado en los últimos años distintas modificaciones a la Ordenanza General de Urbanismo y Construcciones -lo que hemos denominado etapas de Reglamentación Térmica mediante las cuales se han establecido progresivos requisitos de acondicionamiento térmico a las viviendas, determinando exigencia para los complejos de techumbre en una primera etapa, para luego continuar con los muros, pisos ventilados, máximos de superficies vidriadas, uso de DVH y orientación de la vivienda. Faltando por completar la implementación total de  la tercera etapa, la que considera la certificación energética sobre el comportamiento global, cuya aplicación se encuentra en proceso.

Sin lugar a dudas que ha sido un trabajo largo y que aún nos mantiene al debe en términos de resultado y con una gran brecha respecto a países desarrollados

Dicha reglamentación, en mi opinión, aún requiere de mucha aplicación en el trabajo para que el resultado logre realmente “mejorar la calidad de vida de la población” y “reducir el consumo de energía y la contaminación, tanto al interior como al exterior de la vivienda”, objetivos aún no alcanzados después de más de 20 años de vigencia de la Reglamentación Térmica.

Espero que  este déficit habitacional, la escasez y alza en los costos de los materiales no condicionen el éxito del camino ya avanzado.