Mujeres periodistas, académicas y vinculadas a los Derechos Humanos son parte del grupo, según detalló el canciller Andrés Allamand.

El ministro de Relaciones Exteriores, Andrés Allamand, profundizó este martes en las gestiones que está realizando Chile para avanzar en ayuda humanitaria en Afganistán, tras la toma del poder de los talibanes, y que ya contempla que al menos 10 familias puedan llegar a nuestro país tras su evacuación.

Han sido fundamentalmente organizaciones de Derechos Humanos las que han entregado información a Cancillería sobre la situación que se vive en el país y en el mismo aeropuerto de Kabul, donde los talibanes ya tomaron el control de una de las zonas del edificio.

De hecho, esto representa una gran preocupación para la gestión de la evacuación, puesto que «si no hay orden en el aeropuerto, no veo cómo van a poder embarcar a la gente; creo que vamos a tener 48 horas críticas en esto», sostuvo el Canciller esta mañana, en conversación con radio Cooperativa.

Hasta ahora, a parte del compatriota Jorge Said quien ya ha tomado contacto con la Cancillería, «no tenemos reporte de otros chilenos en Afganistán», dijo el ministro.

En paralelo, ayer el rector de la Universidad de Chile, Ennio Vivaldi, se contactó con el ministro para comunicarle la preocupación de una estudiante de medicina afgana por la situación de su hermana, quien se encuentra en ese país.

«Su hermana es muy destacada, académica universitaria, ha tenido vinculación con derechos humanos a favor de las mujeres, y -esto demuestra la tragedia de la situación- es divorciada. Estas tres características la ponen como una especie de blanco de los talibanes», detalló Allamand, por lo que ella también forma parte de los refugiados que podrán llegar al país.

De hecho, el canciller también tomó contacto con la hermana de la estudiante, quien le dio un fuerte mensaje: «por favor, ayúdeme a salir de aquí, porque me van a matar, mi vida corre peligro».

El criterio que ha primado en Cancillería para ayudar en la evacuación es apoyar a las personas más amenazadas, «fundamentalmente mujeres que tengan posiciones del periodismo, de la academia y de los derechos humanos».