Adaptación al cambio, el camino a la felicidad

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Escribe Alejandra Castro F., Directora de Carreras del Área Administración IP-CFT Santo Tomás Rancagua.

En el mundo de la administración más de una vez hemos escuchado el concepto “resistencia al cambio”. Lo estudiamos como un factor fundamental en el desarrollo organizacional y es parte de los elementos que más nos toca trabajar como administradores. Es cómo impacta el dinamismo del entorno que se ha dado principalmente por el ambiente competitivo en el que se desenvuelven hoy las organizaciones.

Así como las organizaciones buscan diseñar e implementar las mejores estrategias para su permanencia en el mercado – haciendo frente al dinamismo y alta competitividad que se ha impuesto tras la globalización de la industria en general –, las personas debemos considerar este desafiante concepto que nos señala el filósofo griego Heráclito, quien sostuvo que el fundamento de todo está en el cambio incesante: “Lo único constante en el tiempo es el cambio”. Si logramos comprender esto como seres humanos, ya habremos avanzado a un primer paso hacia la felicidad.

Existe una historia en el libro “That Will Never Work: The Birth of Netflix and the Amazing Life of an Idea” que narra cómo los creadores de una de las más reconocidas plataformas digitales de entretenimiento fueron rechazados y menospreciados por el gigante de los videoclubs en los años 90. Marc Randolph, uno de los fundadores de Netflix, recuerda que en ese entonces buscaban una alianza de algunos millones de dólares con estos magnates del video, a quienes “les costaba no reírse” al escuchar su idea.

Netflix fue fundada en 1997 como un videoclub online que enviaba películas por correo en formato DVD. Mientras, Blockbuster que funcionaba desde 1985 y tenía presencia mundial, ya pasado los 90’s estaba en la fase final de su esplendor. Cuando Netflix se ofreció a ser la encargada de la parte digital, en Blockbuster les dijeron que no, que cuando llegara el momento de dedicarse a Internet ellos estarían ahí. Eso nunca sucedió y la empresa quebró en 2010 con una deuda de 900 millones de euros.

Ejemplos como éste existen varios y podemos mencionar también a una compañía danesa que algunos no reconocerán por su frase del danés “leg godt” que significa “juega bien” y luego dio paso a la marca LEGO. Fundada en 1932, su creador era un carpintero profesional que inició con un humilde taller de juguetes de madera. ¿Qué hubiera pasado si la fábrica se hubiera quedado con los diseños en madera, en vez de innovar con el sistema de bloques de plástico que hoy conocemos? LEGO evolucionó junto a las características de los nuevos consumidores y actualmente es una de las compañías de juguetes más reconocidas en el mundo, con alianzas estratégicas con el mundo del cine, por ejemplo, que le han permitido superar a otras marcas en ventas y ser líderes indiscutibles.

El segundo paso a la felicidad es aceptar el cambio, hacerlo nuestro, “subirnos al carro”, o cualquier frase que nos motive a ser parte de este dinamismo que nos acerca más a un estado de tranquilidad y, por ende, a ser felices con lo que hacemos, estemos en el rubro que estemos.

Si algo nos ha enseñado la crisis sanitaria que hoy enfrenta nuestro planeta es que no importa a qué nos dediquemos; cualquier organización, institución o empresa está sujeta a ser impactada por los cambios que nos trae la nueva era, esta era digital, robotizada, que nos obliga a actualizarnos y reinventarnos. El futuro es nuestro, es de quien no se resista al cambio y vea esto como una oportunidad de ser mejores en lo que hacemos.