La iniciativa busca apoyar a la mayor cantidad de productores de especies catalogadas como hospederos primarios y entregarles una estrategia de manejo integrado para que tengan las herramientas y sepan usarlas cuando las poblaciones dentro de la región se incrementen; aminorando así el impacto económico y social, tanto para pequeños como medianos agricultores.

La Drosophila suzukii o mosca de alas manchadas es considerada una plaga emergente e invasiva, cuyos efectos pueden causar serios daños a la producción de frutos de piel blanda, como cerezas, arándanos, frambuesas, moras, entre otros. Se presenta como una grave amenaza económica en los cultivos porque, a diferencia de la mayoría de las especies de su género -denominadas comúnmente «moscas del vinagre» (las cuales no son plagas, debido a que infestan fruta sobre-madura, caída o en estado de fermentación)- las hembras de esta especie oviponen en frutas sanas que se encuentran en estado de maduración.

Además, puede ser muy dañina porque tiene ciclos muy cortos, hiberna fecundada durante el invierno, y ya existe resistencia demostrada a productos químicos comerciales; por lo tanto, es una especie con gran plasticidad y adaptación al medio ambiente.

La plaga se introdujo en Chile, en la zona sur en mayo del 2017, y se detectó en su condición de adulto desde febrero de 2019 en la Región de O’Higgins, específicamente en las comunas de Chimbarongo, San Fernando, Placilla y Rengo. En otros países los daños reportados a causa de la Drosophila suzukii, durante las primeras temporadas, alcanzan mermas del 30-40% de la producción, lo que se traduce en pérdidas millonarias.

En este contexto, el proyecto FIC de transferencia “Drosophila suzukii, mitigación económica y social” – realizado por la Universidad de O’Higgins – tiene como objetivo mitigar el impacto económico y social ante la llegada de la plaga al país y a la Región de O’Higgins mediante una estrategia de difusión y manejo integrado. Este plan apunta a enfrentar dos de las principales causas asociadas a las mayores pérdidas económicas: el desconocimiento de la especie durante las primeras temporadas (aspectos de biología, comportamiento, monitoreo, etc.) para lo cual busca llegar a la mayor cantidad de productores de especies frutales catalogadas como hospederos primarios y, por otro lado, entregar una estrategia de manejo integrado para que los productores tengan las herramientas y sepan usarlas cuando las poblaciones dentro de la región se incrementen; mitigando así el impacto económico y social, tanto para pequeños como medianos agricultores.

“Se espera que la plaga (o poner completo Drosophila suzukii) se disperse por más comunas y que, en un par de meses logre establecerse en la región, es decir, que haga su ciclo completo en algún hospedero, esto significa que cerca del 72% de la superficie frutal de la zona estará expuesta a posibles daños productivos. Esta es una plaga que se favorece por condiciones de humedad elevada, por lo que se espera que la zona central tenga un comportamiento diferencial en relación a la sur y centro sur. Esto se puede traducir en que demorará más tiempo en establecerse en el área, también puede ser que realice una menor cantidad de ciclos, una vez establecida”, explicó la Dra. Paula Irles, académica del Instituto de Ciencias Agronómicas y Veterinarias de la Universidad de O’Higgins e investigadora responsable de la iniciativa.

El proyecto, que se está ejecutando hace siete meses, tiene una duración de dos años y contempla realizar 12 capacitaciones que instruyan a los productores en la identificación, trampeo y monitoreo de esta plaga, y generen diálogo sobre distintas alternativas y estrategias de manejo. Además, contempla la entrega de un kit que contiene una lupa de terreno, una trampa y un atrayente comercial para que el productor logre monitorear de manera autónoma, debido a que la Drosophila suzukii no es de control obligatorio.

Como parte de las medidas preventivas, a inicios del 2018 la UOH invitó al entomólogo frutal, Herman Helsen de Wageningen University & Research quien, a través de diversas actividades, entregó un pronóstico y recomendaciones para enfrentar la plaga. Tras esa instancia, la Universidad de O’Higgins lideró la formación de la Mesa Regional público-privada para el combate de la Drosophila suzukii, a través del Instituto de Ciencias Agronómicas y Veterinarias. La iniciativa se desarrolló en coordinación con el SAG y otros actores del sector público y privado, como CEAF, INIA, FRUSEXTA, INDAP y CER.

El equipo de profesionales del proyecto también ha organizado seminarios y lanzará próximamente una plataforma colaborativa DROSU, para la gestión de vigilancia, pronóstico, investigación y control de la Drosophila de alas manchadas en Chile”. Para el 2020 se proyecta la realización de dos seminarios locales y uno internacional; nuevas capacitaciones; la producción de dos videos que orienten en el manejo de la plaga y la entrega de un manual de manejo integrado al finalizar el proyecto.

La iniciativa beneficiará a más de 400 productores de la zona. “Esto es de gran importancia dado que la Región de O’Higgins representa cerca del 40% de la superficie plantada de frutales que son hospederos primarios de la plaga: cerezas, arándanos y ciruelas. Además, el incremento en estos últimos años de las hectáreas que producen cerezas, generan un mayor impacto económico, debido a que la región representa al 27% del volumen nacional de exportación de esta fruta”, explicó la Dra. Irles.

“Esta plaga ha llegado para quedarse, no se va a erradicar, por lo que la autogestión temprana y preventiva por parte de los productores es clave para su éxito. Finalmente, a través de este proyecto se instalarán las capacidades técnicas en la Región con laboratorios de diagnóstico de la especie y eficacia de pesticidas, lo que permitirá seguir avanzando con futuras investigaciones”, sentenció la Dra. Irles.