El senador PS por O’Higgins sostuvo que «este proyecto, así como está, no beneficia a los sectores populares, medios, ni a la gente de a pie, que es la que realmente importa”, “el Partido Socialista votará en contra de la idea de legislar”. En esa misma línea el presidente del PS regional, Juan Pablo Letelier, reveló que “el decreto para subsidios de vivienda de la región se contemplan apenas ciento veintiocho para viviendas nuevas”, cifra que calificó de «escandalosa”.

En punto de prensa realizado este viernes, autoridades del Partido Socialista de O’Higgins advirtieron sobre las graves consecuencias que tendría en esta zona la aprobación del Proyecto de Reconstrucción impulsado por el gobierno del presidente Kast, que incluye reformas tributarias.

Juan Pablo Letelier, presidente regional del PS, y el senador Juan Luis Castro, representando además a la diputada Carolina Cucumides, fueron categóricos al señalar que el proyecto es «un mal negocio para los sectores medios y populares», anunciando que el Partido Socialista votará en contra de la idea de legislar.

En la oportunidad, las autoridades socialistas detallaron que la iniciativa tendrá un impacto directo en cada una de las treinta y tres comunas de la región. Según explicó Letelier, “la propuesta del gobierno busca recaudar menos, lo que se traduce directamente en menos recursos para el Fondo Común Municipal, mecanismo del que depende la gran mayoría de los municipios de O’Higgins para financiar sus gastos sociales”. «Esa plata no va a llegar», «el ministro de Hacienda está metiendo mano para quitarle plata a los municipios”, lo que consideró como “una ofensa».

En esa misma línea, Letelier reveló que “en el decreto para subsidios de vivienda de la región se contemplan apenas ciento veintiocho subsidios para viviendas nuevas”, cifra que calificó de «escandalosa frente a las necesidades reales de la población».

Por su parte, el senador Juan Luis Castro profundizó en los aspectos técnicos del proyecto, actualmente en discusión en la Comisión de Hacienda del Senado. Señaló que la reforma descansa sobre tres pilares que, a su juicio, “son profundamente perjudiciales: la invariabilidad tributaria congelada por veinticinco años, la reintegración del sistema —que permite a los dueños de grandes empresas deducir impuestos de sus utilidades— y la exención de contribuciones sin criterios claros de focalización”.

Sobre este último punto, Castro propuso “dos criterios para una eventual exención bien diseñada: la vulnerabilidad socioeconómica real del beneficiario y un criterio de tasación fiscal que distinga entre un adulto mayor con una vivienda modesta y otro propietario de un fundo o inmueble de alto valor”. «Es distinto que llegue alguien con una casa de cien millones siendo adulto mayor, a que llegue un señor con una casa millonaria que, obviamente, no tendría por qué ser eximido», precisó.

El cuadro macroeconómico que dibujó Castro es igualmente preocupante: “El propio ministro de Hacienda bajó sus proyecciones de crecimiento de cuatro, a tres coma cinco por ciento. Además solicitó una nueva ley para endeudar al fisco en seis mil quinientos millones de dólares, y reconoció que el equilibrio fiscal no se alcanzaría sino hasta el año dos mil treinta y uno”.

A reglón seguido, Letelier enfatizó que el PS rechaza de fondo esta orientación:  «Están destruyendo el sistema de protección social que nos demoramos más de treinta años en construir», comparando la política del gobierno con la doctrina de los Chicago Boys. Añadiendo que “los acuerdos tributarios solo son legítimos y duraderos cuando se alcanzan por amplia mayoría, y que una reforma aprobada por un solo voto genera inestabilidad e incertidumbre”, algo que —a su juicio— debería preocupar también a los empresarios.

Tanto Letelier como Castro subrayaron que el PS no cierra las puertas al diálogo, anticipando que la próxima semana el partido presentará propuestas concretas sobre cada uno de los temas en disputa. Sin embargo, advirtieron que mientras el gobierno niegue instancias de conversación técnica, las razones para rechazar la idea de legislar se mantienen intactas.