Mujeres de la provincia de Colchagua impulsan emprendimientos sustentables gracias a proyectos de riego que mejoran la eficiencia hídrica y dinamizan las economías locales.

En las comunas de Lolol y Peralillo, agricultoras del secano de la provincia de Colchagua están transformando sus predios con iniciativas productivas más eficientes y sustentables, gracias al acceso a tecnologías de riego promovidas por la Comisión Nacional de Riego (CNR) del Ministerio de Agricultura.
Se trata de Margarita Meza y Yasna Díaz, quienes han fortalecido sus emprendimientos agrícolas mediante proyectos que incorporan innovación, eficiencia energética y mejor uso del recurso hídrico, permitiéndoles avanzar hacia una mayor autonomía económica y estabilidad productiva.
El Seremi de Agricultura de O’Higgins, Carlos Valdés destacó el impacto de estas iniciativas señalando que “como Ministerio de Agricultura valoramos profundamente el impacto que están teniendo los proyectos de la CNR en la pequeña agricultura de la región. Historias como las de Margarita y Yasna demuestran que, cuando acercamos tecnología, innovación y apoyo concreto, no solo mejoramos la productividad, sino que también fortalecemos la autonomía económica de nuestras agricultoras y el desarrollo de los territorios rurales. Pero esto también nos recuerda algo fundamental: sin seguridad hídrica no hay desarrollo agrícola posible”.
En Lolol, Margarita Meza ha consolidado un modelo de producción sustentable junto a su familia, basado en el cultivo orgánico de hortalizas que procesa y deshidrata para venderlas cada viernes en la feria.
A través de la CNR, accedió a un proyecto que incorpora riego por goteo con energía fotovoltaica, aspersión para el cultivo de alfalfa —fundamental para la alimentación de sus ovejas— y la construcción de un nuevo invernadero que le permitirá aumentar su producción durante todo el año.
“Antes regábamos con manguera, era un trabajo enorme. Ahora todo será más eficiente, podré abrir los motores y regar sin ese sacrificio. El otro invernadero era chiquito y con este voy a hacer maravillas porque es mucho más grande, voy a tener plantas todo el año y hacer crecer mi emprendimiento”, comentó.
Para Margarita, este avance no solo representa tecnología, sino también dignidad en el trabajo y proyección de futuro. “Estoy muy contenta. Se le agradece a la CNR por considerar a la pequeña agricultura. Gracias a esto, podemos seguir viviendo de lo que hacemos con tanto esfuerzo”, agregó.
Por su parte, en Peralillo, Yasna Díaz ha logrado reducir significativamente los costos de operación de su predio de duraznos, gracias a la implementación de un sistema de riego por goteo con energía fotovoltaica financiado por la CNR. Este avance le ha permitido mejorar la gestión del riego y aumentar la viabilidad económica de su producción.
“Ha sido muy positivo. Antes era muy costoso echar a andar el huerto, pero ahora puedo regar a la hora que quiero. El primer mes bajé a la mitad el costo de la luz y el segundo ya pagaba solo un cuarto. Regar prácticamente gratis es maravilloso”, explicó.
La sorpresa y gratitud marcan su testimonio. “Nunca pensé que iba a acceder a una inversión así. Me siento privilegiada y profundamente agradecida, porque estos proyectos ayudan de verdad a surgir”, concluyó.
Ambos casos reflejan el aporte de la inversión pública en riego al desarrollo de la pequeña agricultura, especialmente en zonas de secano, donde la incorporación de tecnología resulta clave para enfrentar la escasez hídrica, fortalecer la seguridad alimentaria y promover el desarrollo territorial con enfoque de género.