Resultados muestran freno en la recuperación postpandemia, mientras evidencia internacional refuerza el rol de la interacción docente-estudiante.
Los resultados del SIMCE 2025 confirmaron una tendencia que comienza a consolidarse en el sistema educativo: la caída en los aprendizajes se detuvo, pero la recuperación sigue sin mostrar avances significativos.
Según los datos publicados por la Agencia de Calidad de la Educación, los puntajes se han estabilizado tras el impacto de la pandemia, especialmente en asignaturas como Matemática y Lectura, pero aún se mantienen por debajo de los niveles previos a 2019.
En este contexto, especialistas han reabierto el debate sobre cuáles son los factores que están limitando una mejora sostenida. Más allá de las políticas enfocadas en cobertura curricular o aumento de horas pedagógicas, la evidencia ha puesto el foco en lo que ocurre dentro de la sala de clases.
Un metaanálisis ampliamente citado del investigador neozelandés John Hattie —basado en más de 50.000 estudios— identifica la relación entre docente y estudiante como uno de los factores con mayor impacto en el aprendizaje, con efectos significativamente superiores a variables estructurales como infraestructura o tamaño de curso.
“Hoy existe mucha información sobre resultados, pero menos sobre las condiciones que los generan”, explica Lucas Silva, Director de Innovación y Educación en Lirmi. “La evidencia es consistente en que la calidad de la interacción en el aula tiene un impacto directo, pero sigue siendo una de las variables menos gestionadas en el sistema escolar”, agrega.
El análisis se da en un escenario donde distintas iniciativas han buscado acelerar la recuperación educativa, principalmente a través de reforzamientos académicos, tutorías y extensión de jornadas. Sin embargo, expertos advierten que estas medidas podrían ser insuficientes si no se aborda la experiencia cotidiana de los estudiantes en clases
“Si el sistema quiere avanzar, no basta con medir resultados o aumentar intervenciones externas. Es necesario gestionar con mayor profundidad lo que ocurre dentro del aula, porque ahí es donde finalmente se define el aprendizaje”, concluye Silva.







