El economista Juan Pablo Medina, académico de la Escuela de Negocios UAI, atribuye el retroceso a los efectos macroeconómicos derivados del conflicto en Medio Oriente.

El Indicador Mensual de Confianza Empresarial (IMCE) de marzo de 2026, realizado por la Escuela de Negocios UAI junto a Icare, se ubicó en 50,37 puntos, disminuyendo 1,98 puntos respecto a febrero. Pero se registró un aumento de 4,4 puntos en comparación con el año pasado. Con este resultado, la confianza empresarial se mantiene en un nivel neutro, justo sobre el umbral de los 50 puntos (bajo esa cifra se considera pesimista).

Juan Pablo Medina, economista y académico de la Escuela de Negocios UAI, explica que esta atenuación del optimismo del indicador se debe a que los datos de actividad y demanda de comienzos de año fueron un poco menores a los esperados, aunque confirmando un crecimiento del PIB en 2,5% en el 2025.

Además, señala que la guerra en Medio Oriente ha modificado sustantivamente el panorama macroeconómico global, particularmente con el alza internacional del precio del petróleo y otros combustibles. “Lo anterior implica un panorama más adverso para el crecimiento y demanda mundial en conjunto con presiones al alza en la inflación”, afirma.

La apreciación general sobre la economía chilena alcanzó 78,3 puntos, lo que indica un nivel optimista, aunque también cayó 4,6 puntos respecto al mes anterior.

Desempeño por sectores

El comercio (53 puntos) se mantuvo en terreno optimista, aunque registró una fuerte caída mensual (-4,7 puntos), y es que se destacada el aumento de la demanda actual, pero persisten debilidades en empleo y expectativas de ventas. Minería (63,8 puntos) continúa como el sector más optimista, impulsado por una producción actual muy elevada. La industria manufacturera (47,5 puntos) permanece en nivel pesimista, debido a una demanda débil y fuertes presiones de costos, pese a una mejora en la producción actual. Y construcción (38,8 puntos) continúa siendo el sector más rezagado debido a expectativas pesimistas estructurales, baja demanda y un mercado laboral débil.

Respecto a la inflación esperada a 12 meses se ubicó en 3,5%, aumentando 0,2 puntos respecto a febrero. Se evidenció una correlación positiva entre inflación esperada y costos, lo que sugiere persistencia de presiones inflacionarias.