Esta semana un ciberataque a supermercados europeos encendió las alertas sobre la vulnerabilidad de la cadena de suministro de alimentos. El incidente, ocurrido el lunes, provocó un aumento de las temperaturas en las cámaras frigoríficas de establecimientos de distintos países del continente, llevando a la Unión Europea (UE) a advertir sobre un posible intento deliberado de interrumpir el abastecimiento de alimentos.
El episodio vuelve a poner sobre la mesa los riesgos que enfrenta la infraestructura física cuando depende de sistemas informáticos conectados a redes. Según explica Claudio Álvarez, experto en ciberseguridad y académico de la Facultad de Ingeniería y Ciencias Aplicadas de la Universidad de los Andes (Uandes), los sistemas de refrigeración de los supermercados forman parte de las denominadas tecnologías operacionales (OT), que permiten monitorear y controlar procesos y equipos físicos.
“Estos sistemas cuentan con capacidades avanzadas de administración y monitoreo, y habitualmente están conectados a redes informáticas para facilitar su operación, incluso de manera remota”, señala.
Sin embargo, esta conectividad también abre nuevas puertas a los ataques informáticos. “Lo preocupante es que un ataque informático relativamente sencillo puede tener consecuencias físicas importantes, como la pérdida de alimentos refrigerados, la interrupción de operaciones e incluso daños en los equipos”, explica el experto.
¿Peligro a infraestructura crítica?
El riesgo no se limita a los supermercados. Las infraestructuras críticas y los servicios esenciales también están expuestos a amenazas similares, debido a su creciente dependencia de sistemas computacionales conectados. “Hospitales, redes de suministro eléctrico, transporte e instalaciones industriales podrían verse afectados mediante ataques a sus sistemas de climatización, refrigeración de medicamentos, automatización o control de procesos logísticos”, advierte Álvarez.
Uno de los principales problemas, sostiene el académico de la Uandes, aparece cuando las tecnologías de información (IT) y las tecnologías operacionales (OT) se administran por separado, sin una estrategia conjunta de ciberseguridad, coordinación operativa ni una gobernanza adecuada. “El gran desafío es comprender que la ciberseguridad ya no consiste solamente en proteger computadores, servidores y datos. También implica proteger los procesos físicos de los que depende el funcionamiento de nuestra sociedad”, concluye.
