La ministra Ximena Lincolao, que llegó al gobierno como una de las figuras revelación del gabinete, enfrenta su mayor crisis tras romper relaciones con su segunda subsecretaria en menos de ocho meses. (Texto e imagen Juan Pablo Sallaberry, ex-ANTE.cl).
La Moneda debió intervenir en la cartera y someter a revisión el proyecto de inteligencia artificial, principal iniciativa de la cartera. Su nombre es una de las probables cartas en un ajuste ministerial, que se enmarca dentro de una cirugía mayor que incluiría la salida de Fernando Rabat y ministros sectoriales para incluir a más políticos en el “segundo tiempo” de gobierno.
Cambio de gabinete. En La Moneda se prepara una reestructuración ministerial de mayor alcance, según altas fuentes del oficialismo, para superar la controversia generada por las rebajas de condenas a autores de delitos sexuales contra menores y dar un segundo aire a su gobierno tras la caída en las encuestas.
Entre las carteras bajo evaluación figura el Ministerio de Ciencia, encabezado por Ximena Lincolao. Con una trayectoria en Estados Unidos vinculada al emprendimiento y la tecnología, su nombramiento representaba la apuesta del presidente Kast por incorporar perfiles independientes, con experiencia internacional y ajenos a la política tradicional.
Pero no tardó en enfrentar graves problemas de conducción, poco habituales para un ministerio pequeño, y se convirtió en un dolor de cabeza para La Moneda.
En mayo, apenas dos meses después de asumir, Lincolao protagonizó un enfrentamiento con su entonces subsecretario, Rafael Araos, que terminó con la salida de este último. El conflicto estuvo marcado por las diferencias respecto de un plan que contemplaba la desvinculación de cerca de un tercio de los 144 funcionarios del ministerio. La ministra negó que existiera una instrucción de despidos masivos.
Quiebre con subsecretaria. Tras la salida de Araos, la ministra apostó por Carolina Rossi, quien había llegado a la cartera como jefa de la División de Tecnologías Emergentes y era considerada una de sus principales aliadas. Pero esa relación también terminó quebrándose.
Según fuentes vinculadas al ministerio, ambas ya no se hablan ni se cruzan en los pasillos, en medio de un ambiente laboral marcado por las desconfianzas.
Desde el entorno de Rossi acusan que Lincolao no le ha permitido contar con asesores propios, lo que se agravó con la desvinculación de Nicolás Fuenzalida, uno de los principales colaboradores de la subsecretaria.
A ello se sumó una denuncia por Ley Karin contra Rossi, presentada por un funcionario del ministerio. La subsecretaria ha rechazado las acusaciones, entre ellas un supuesto empujón a un funcionario.
Fuentes internas describen un escenario distinto al de mayo, cuando existían grupos identificados con Araos y Lincolao. Ahora, aseguran, numerosos funcionarios prefieren mantenerse al margen para evitar quedar involucrados en una disputa que podría terminar con la salida de ambas autoridades.
La intervención de La Moneda. La situación obligó al gobierno a intervenir directamente. Kast conversó con Lincolao y Rossi, mientras el biministro Claudio Alvarado abordó la situación con la subsecretaria. Según fuentes de gobierno, Rossi incluso habría puesto su cargo a disposición.
La Moneda también envió a Carolina Calvo, exasesora económica de los gobiernos de Michelle Bachelet y Sebastián Piñera, quien asumió funciones en el gabinete. Su nombre aparece como una eventual alternativa para reemplazar a Rossi.
El escenario posible es que sean reemplazadas la ministra y la subsecretaria, en un diseño similar al que se ocupó en el Ministerio del Deporte.
Roces. Según fuentes vinculadas a la cartera, Alejandro Irarrázaval, jefe del Segundo Piso, fue un canal de comunicación de Lincolao con La Moneda.
Sin embargo, ese nexo se habría debilitado a medida que el ministerio acumuló problemas políticos y administrativos.
La ministra mantiene fuertes diferencias con Sebastián Torrealba, asesor presidencial en materias digitales y de inteligencia artificial, estrecho asesor de Irarrázaval.
Según fuentes ministeriales, Lincolao habría manifestado en privado que considera que Torrealba busca perjudicar su gestión y no pasa por alto que él es primo de la exsubsecretaria de Ciencia de Piñera, Carolina Torrealba, quien ha criticado públicamente el rol de Lincolao.
El retraso de la ley de IA. Otro foco de tensión es la indicación sustitutiva al proyecto de inteligencia artificial que la ministra habría comprometido para inicios de septiembre. Según publicó La Tercera, Lincolao reformuló personalmente parte importante del texto, que posteriormente enfrentó reparos jurídicos de Segpres y objeciones de Hacienda.
Uno de los puntos en duda es la propuesta de depreciación acelerada del 100% para empresas tecnológicas, un beneficio tributario que permitiría descontar anticipadamente determinadas inversiones.
Según fuentes de gobierno, La Moneda resolvió encargar a Rodrigo Pérez, jefe jurídico de Presidencia, la coordinación y revisión de las indicaciones del proyecto antes de enviarlas al Congreso.
En el Ejecutivo explican que es común que Pérez monitoree este tipo de materias cuando un proyecto involucra a varios ministerios.
La intervención, de todas formas, se produce después de que la ministra incumpliera los plazos que había comprometido para presentar el texto. Sebastián Torrealba también ha participado en la revisión de la iniciativa.
Los funcionarios. En Ciencia también llama la atención el acercamiento de Lincolao con Bárbara Freire, presidenta de la asociación de funcionarios, que en mayo había cuestionado los eventuales despidos y hoy se ha convertido en uno de sus principales respaldos internos.
Pero a fines de noviembre podría volver a chocar con los funcionarios si se materializa la no renovación de contratas para 2027 prevista para esta fecha.
A esto se suma los recortes en el presupuesto de la cartera que ha generado críticas de universidades y organizaciones científicas por limitar programas de investigación, equipamiento y formación de investigadores. Lincolao ha defendido los ajustes por la estrechez fiscal y la necesidad de reasignar recursos, pero le ha abierto un flanco con el mundo político y académico.






