La deuda bruta del Gobierno Central llegó a US$ 164.902 millones al cierre del tercer trimestre, equivalente al 44,7% del PIB, según el informe de ejecución presupuestaria publicado por la Dirección de Presupuestos (Dipres).
Con esto, la deuda quedó a sólo 0,3 puntos porcentuales del nivel prudente de 45% del PIB que el Gobierno fijó como ancla de su política fiscal.
La cifra representa un alza de 1,7 puntos respecto del 43% registrado al cierre del segundo trimestre, que ya era el nivel más alto de la serie de la Dipres, que comienza en 1990, cuando la deuda llegó a 42,9% del PIB.
Deuda pública se acerca al límite prudente
Según el organismo, el aumento se explicó por las emisiones de deuda del período, netas de amortizaciones, y por el alza del tipo de cambio, que pasó de $922,34 a $970,46 por dólar entre junio y septiembre. Este último factor tuvo una incidencia cercana a 0,7 puntos porcentuales del PIB, equivalente a unos $2,5 billones.
El efecto cambiario se explica porque cerca de un tercio de la deuda está en moneda extranjera. De hecho, medida en dólares, la deuda casi no varió en el trimestre, desde los US$ 164.718 millones de junio, pero su valor en pesos aumentó frente al tamaño de la economía.
El nivel alcanzado a septiembre ya supera la proyección oficial para el cierre de año. En el Informe de Finanzas Públicas presentado el 6 de octubre, junto al proyecto de Presupuesto 2027, la Dipres estimó que la deuda cerraría 2026 en 42,7% del PIB, con un supuesto de tipo de cambio de $910 por dólar a diciembre, muy por debajo de los niveles actuales del dólar, que hoy cotiza sobre los $970.
En ese mismo informe, el Gobierno proyectó que la deuda se mantendría bajo el nivel prudente durante todo el horizonte hasta 2031, con un máximo de 44% del PIB en 2029 y 2030, lo que dejaba un margen de solo un punto porcentual. Sólo en un escenario de menor crecimiento, la deuda superaba el 45%, hasta llegar a 46,3% en 2031.
El nivel prudente de 45% del PIB fue ratificado en junio por el Ministerio de Hacienda en el decreto de política fiscal para el período 2026-2030, que además fijó una trayectoria de déficit estructural desde 2,6% del PIB en 2026 hasta 1,5% en 2030.






