Las autoridades españolas elevaron a 64 la cifra de muertos tras la colisión de dos trenes en Urda, Toledo, accidente que podría haber sido originado por un error humano.
Si bien han transcurrido sólo algunas horas desde la tragedia, las primeras pesquisas apuntan a graves fallos de coordinación en la gestión del tráfico de la línea Madrid – Sevilla. Fuentes conocedoras del caso señalaron a ABC que los sistemas ferroviarios cuentan con diversas capas de sistemas de seguridad, tanto a bordo del tren como en las vías y en los centros de tráfico.
En ese sentido, los fallos de seguridad habrían afectado a más de una de estas capas, aunque por el momento no se tiene total certeza de si fueron errores del sistema o humanos.
El hecho tuvo lugar luego que un tren AVE de Renfe embistiera por detrás a un tren de alta velocidad de Iryo que se encontraba detenido en la vía.
Debido al fuerte impacto se descarrilarron varios vagores del Iryo, algunos de los cuales incluso cayeron por un barranco.
Preliminarmente, se cree que ambos trenes recibieron diferente información. Al respecto, ABC consigna que el conductor del Iryo emitió un aviso para alertar de fallos en el sistema de protección automática de trenes LZB y que su convoy se había detenido.
En este tipo de situaciones, se transmite una advertencia a los demás operadores de trenes que circulan en la vía para que reduzcan la velocidad o, según si lo amerita, derechamente se detengan.
No obstante, en este caso eso no ocurrió: en vez de reducir la marcha, el AVE terminó impactando al convoy detenido a las 8:54 hora española (4:54 hora de Chile).
ABC detalla que un operario de Adif (Administrador de Infraestructuras Ferroviarias), empresa pública encargada de gestionar la infraestructura ferroviaria española y la circulación de trenes en su red, no habría alertado al tren AVE de la cercanía del tren Iryo.
Por su parte, El País indicó que el trabajador de Adif le dijo al AVE que transitara “con normalidad” pese a que el protocolo establece que ante una situación así, sin sistema informático, debiera haberle ordenado que se desplazara “a vista”, a 40 km/h máximo, lo que le habría dado tiempo para frenar.
Por lo mismo, los investigadores califican como “inexplicable” el fallo humano. El controlador está siendo asistido por un abogado y un psicólogo en el centro de mando.
En declaraciones a los medios, Emiliano García-Page, presidente de la región de Castilla-La Mancha, a la que pertenece Toledo, explicó que los servicios de emergencia aún no han podido “alcanzar la profundidad de los vagones”.
A su vez, añadió que aún resta por buscar “posibles cadáveres” entre los restos de los vagones.
García-Page confirmó que hay al menos 30 heridos en nivel verde (con problema de salud agudo aunque sin riesgo vital), otros 50 heridos en nivel amarillo (en condición urgente pero estable) y también varios en nivel rojo.
