El comercio de cercanía garantizó el abastecimiento de las familias chilenas mientras las grandes cadenas permanecieron cerradas. Además, el sector logístico reportó un incremento en la movilidad de carga y una reducción en los delitos contra el transporte de mercancías.

Un balance positivo dejaron las recientes celebraciones patrias para el comercio minorista de menor escala y la cadena de suministro en Chile. Durante los días 18 y 19 de septiembre, considerados feriados irrenunciables por ley para el comercio mayorista y grandes cadenas de supermercados, los almacenes de barrio, minimarkets y ferias libres se consolidaron como el pilar fundamental para el abastecimiento de los hogares en todo el territorio nacional.

Según un informe realizado por la Cámara de Comercio de Santiago (CCS) y Almacenes Digitales, entre el 16 y el 20 de septiembre estos comercios vendieron 57% más que en los meses de invierno y 44% más que durante los días previos del mismo mes. El punto más alto se registró el jueves 17. Los rubros con mayor demanda fueron rotisería, carnicería, panadería, bebidas y carbón, evidenciando el rol clave que cumplen estos establecimientos no solo como dinamizadores de la economía local, sino también como garantizadores de la cohesión social y la solución inmediata para el consumo familiar.

En cuanto a la industria logística, esta enfrentó un peak operativo enfocado en el abastecimiento previo de alimentos, el cual elevó la demanda interna de distribución de última milla. despliegue que permitió mantener el stock en los pequeños comercios durante los festejos, destacando una alta eficiencia en las rutas interregionales.

Por otra parte, en materia de seguridad vial y pública, el Ministerio de Seguridad Pública y Carabineros de Chile mantuvieron un plan regulatorio y preventivo orientado a mitigar riesgos logísticos y resguardar las carreteras del país, medidas que impactaron positivamente en la operación de flotas y la convivencia en las carreteras.

Alfredo Kameid, Gerente General de Grupo Kameid, señaló que “este balance demuestra la resiliencia y el valor insustituible de los comercios de cercanía en la estructura económica del país. Cuando las grandes cadenas cierran sus puertas, son los almacenes de barrio los que sostienen el abastecimiento nacional con compromiso y esfuerzo. Desde el punto de vista logístico y operativo, contar con carreteras más seguras y un transporte de carga eficiente fue determinante para que cada negocio tuviera stock suficiente para responder a este aumento histórico en la demanda».