En el marco de Índice de Desempeño Ambiental 2026, en que Chile lidera en agua y saneamiento. El análisis de la Universidad de Yale posicionó nuevamente a Chile a la vanguardia de América Latina y el Caribe en calidad de agua potable y tratamiento de aguas servidas. En este escenario, Essbio destacó los niveles de cobertura, las inversiones y nuevas tecnologías que ha incorporado, además de una nueva forma de operar, para adelantarse a los desafíos cada vez más complejos derivados del cambio climático.
Chile volvió a ubicarse entre los países con mejores indicadores de la región en materia de agua potable, saneamiento y tratamiento de aguas servidas. Así lo muestra el Índice de Desempeño Ambiental (EPI) 2026, elaborado por el Centro de Política y Ley Ambiental de la Universidad de Yale, que evalúa el desempeño de 177 países frente a distintos desafíos de sostenibilidad.
El reporte destaca el desempeño de Chile en Recursos Hídricos y Saneamiento, ámbito en el que el país se posiciona a la cabeza de América Latina y el Caribe, respaldado por la cobertura y los estándares alcanzados por la infraestructura sanitaria urbana.
Este positivo desempeño se da en un contexto en que la industria sanitaria nacional ha alcanzado elevados niveles de cobertura y tratamiento. En las regiones de O’Higgins, Ñuble y Biobío, donde opera Essbio, la cobertura de agua potable alcanza un 99,99%, la de alcantarillado un 93,25% y el tratamiento de aguas servidas un 100%.
A ello se suma el control del cumplimiento de la Norma Chilena NCh 409 en el 100% del agua potable producida por la compañía, mediante el monitoreo de más de 40 parámetros de calidad. Asimismo, sus sistemas de tratamiento de aguas servidas operan bajo estándares para asegurar que el agua tratada que retorna a los cursos receptores o al mar cumpla con la normativa vigente y las respectivas Resoluciones de Calificación Ambiental (RCA), complementando esta gestión con un Programa de Gestión Preventiva.
Este desempeño es resultado de un trabajo permanente que combina inversiones en infraestructura con innovación, optimización operacional y una gestión orientada a anticipar escenarios más exigentes. En Essbio, este enfoque permite fortalecer la continuidad del servicio, mejorar la capacidad de respuesta ante emergencias climáticas y avanzar hacia una operación más eficiente y sostenible, promoviendo una gestión responsable del recurso hídrico y acompañando el desarrollo de las comunidades de las regiones donde opera.
Para el gerente de general de Essbio, Cristian Vergara, “los resultados que muestra Chile reflejan el desarrollo que ha alcanzado la industria sanitaria y, al mismo tiempo, plantean el desafío permanente de sostener esos estándares en un contexto climático cada vez más exigente. En Essbio trabajamos continuamente para fortalecer nuestros sistemas, aumentar la resiliencia hídrica de las ciudades y asegurar la continuidad y calidad del servicio para las comunidades que atendemos; incorporando nueva infraestructura, tecnología, repensando procesos e implementando una nueva forma de operar”.
Más de $374 mil millones en inversiones 2026-2030
Mantener estos altos estándares en un contexto de creciente presión climática requiere inversiones permanentes en infraestructura, tecnología y resiliencia operacional.
En esa línea, Essbio contempla un plan de inversiones superior a $374 mil millones para el período 2026-2030, orientado a enfrentar escenarios climáticos cada vez más inciertos y acompañar el crecimiento de las regiones donde opera.
En 2026 destacan inversiones para el desarrollo de estudios y 6 proyectos de fuentes. También la construcción de un nuevo sistema de saneamiento para Puente Negro; la ejecución de 12 de proyectos de aumento de capacidad de plantas de tratamiento de aguas servidas en comunas como Pichilemu y Peralillo; y el mejoramiento de plantas en Olivar Alto, Coltauco, San Francisco de Mostazal y Requínoa. A su vez, destacan la puesta en operación de estanques en Rengo, Olivar Alto, Requínoa, Rosario y San Francisco de Mostazal.
“Estas obras permiten acompañar el crecimiento de las ciudades, incrementan la autonomía y dan robustez a nuestros sistemas frente a sequías estructurales y eventos meteorológicos extremos”, detalló Vergara.
Finalmente, el ejecutivo concluyó que “contar con infraestructura preparada para condiciones cada vez más exigentes es fundamental para seguir entregando un servicio seguro y de calidad. Nuestro plan de inversiones y nuestra forma de operar busca anticiparnos a esos desafíos y contribuir al desarrollo sostenible de las ciudades y comunidades de O’Higgins, Ñuble y Biobío”, concluyó el ejecutivo.
