¿Qué pasará?, ¿qué misterio habrá?…puede ser mi gran noche!

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Escribe Manuel Polgatiz, Periodista y Comentarista Deportivo.

Ni Salvatore Adamo que la escribió por allá en la década del ’60, ni el gran Raphael que la hizo famosa, se imaginó que esta creación musical, sería uno de los himnos populares más entonados por España para celebrar su segundo título mundial de fútbol.
Hasta el mismísimo Lamine Yamal, bajo lentes amarillo y rojo, sobre un avión camino a su país para iniciar los festejos, se atrevió a cantarla como un niño que creció para gozarla, a pesar del paso de los años.
“Mi gran noche”, habla de un muchacho que quiere salir a divertirse, esperanzado en que esa jornada será inolvidable para él, tal como muchos hinchas “Celestes”, recorren hoy las calles de Buenos Aires, ilusionados en que la tarde del jueves 23 de julio, sea un día imborrable en sus memorias.
Este partido no es el más importante; mucho menos el de vida o muerte; o aquel que te lanza al éxito o al despeñadero. Es sin duda, el más hermoso que nos depara el futuro entero.
Es el que veíamos por televisión o envidiábamos desde chicos. Es el que soñamos en canchas de tierra o solo jugábamos en nuestros inconcientes. La historia de O’Higgins es tan corta, que nunca presagiamos enfrentar a un rival de esta categoría en espacios reales de competencia.
Pero qué más da, llegó el momento y con armas de bajo calibre pero certeras, nos dispondremos para batallar con un gigante del planeta, que asusta, pero obliga a diseñar un plan de ataque y defensa. No tenemos miedo, mas sí, obsesionada decisión de acelerar la ansiedad para iniciar pronto los noventa minutos.
Hay respeto por el palmarés y la tradición, sin embargo, jamás rendición ante colores repletos de copas y éxitos. Por lo mismo, regresó a Raphael y reafirmo mi compromiso de repetir hasta la saciedad: ¿Qué pasará?, ¿qué misterio habrá?…puede ser mi gran noche!. Y al despertar, ya mi vida sabrá algo que no conoce..
Salvo como turistas, nunca los rancagüinos pudimos saltar en las gradas y defender nuestra opción en La Bombonera, desde ahi la imperiosa necesidad de dejar el alma y las voz en sus escaleras. Es tiempo que los “Xeneises” conozcan nuestra bandera, y sepan que allende Los Andes, hay un grupo de forofos inquietos, ávidos de gloria y fervientes de sangre huasa caliente.
Con la emoción en la garganta, la piel erizada y el orgullo doblegando a la razón, seremos ministros de fé, de un acto simbólico irrepetible. Que las ganas, el trabajo metódico, la valentía personal y grupal nos acompañen. Cabeza limpia, lúcida y despejada. Concentración, amor y pasión…¡a jugar y disfrutar “Celestes”.
En la “ciudad de furia”, la calma e inteligencia pueden estar de nuestro lado para comer milanesas, tomar fernet y quedarnos con los puntos.