A pesar de la tregua comercial entre China y Estados Unidos de octubre pasado, persisten asuntos explosivos en las tensas relaciones entre los dos países, entre otros, las ventas de armas de Estados Unidos a Taiwán, el control de las exportaciones de tierras raras por parte de China o la política arancelaria. Laia Comerma, consultora de negocios, destaca un punto relevante: sentarse a discutir sobre Taiwán. (RFI)
Trump llega a China para su visita oficial acompañado de un puñado de dirigentes empresariales, entre otros, los de Tesla, Apple y Boeing, para pedirle a su homólogo chino que abra el país a empresas estadounidenses. Sin embargo, es sobre Taiwán que este encuentro ha tomado un rumbo inédito.
«El hecho de que se discuta el tema de Taiwán ya es muy relevante en sí, porque desde Reagan, la política de Estados Unidos es que sus ventas de armas a Taiwán no es algo que se discuta ni que deba discutirse con la China», explica la consultora Laia Comerma, presidenta de la Cámara para la Cooperación Hispano China.
«En Estados Unidos se consideraba que ese no era un asunto de su incumbencia, según la Taiwan Relations Act de los Estados Unidos. El hecho de que Trump si esté dispuesto a discutir sobre eso ya de por sí es muy relevante y cambia la política de Estados Unidos hacia Taiwán. Esto puede tener un efecto muy significativo en un primer plano en la política doméstica de Taiwán. Y, por el otro lado, están las ‘garantías de seguridad’, las cuales han posibilitado la autonomía y el statu quo en el estrecho de Taiwán. Ahora bien, si cambiase cualquier pieza de este rompecabezas gigante, complicado e inestable podría desencadenar un efecto domino».
El encuentro entre los dos líderes se produce en un contexto interno difícil para Trump, con baja popularidad alimentada por la guerra de Irán y un repunte de la inflación, pero también lo es para Xi Jinping, pues China está atravesando un momento incierto para su economía marcado por el débil consumo interno y una persistente deuda del sector inmobiliario. Pero es en la imagen exterior, en la fiabilidad, donde China quiere ganar con sus cartas, dice Laia Comerma.
«China desde el inicio del mandato del presidente Donald Trump se está presentando como una fuente de estabilidad, como el principal promotor del régimen multilateral. Aunque podamos preguntarnos qué representa ese régimen multilateral. Eso se puede discutir. Pero sí que es verdad que en un momento en el que Trump está atacando las instituciones que Estados Unidos había creado con el régimen de Bretton Woods, China se está presentando, mientras tanto, como una fuente de libre comercio, de literalidad y de globalización».
Trump puede necesitar la ayuda de Xi para conseguir que Irán acceda a un acuerdo y para que Pekín consienta en reducir o eliminar sus compras de crudo procedente de la República Islámica.







