La Cámara Chilena de la Construcción presentó el Índice de Calidad de Vida Urbana (ICVU) un análisis sintético que mide y compara en términos relativos a la calidad de vida urbana de comunas y ciudades de Chile, a partir de un conjunto de variables referidas a seis dimensiones que expresan el estado de situación en la provisión de bienes y servicios públicos y privados.

Los datos fueron anunciados como parte de las actividades de la 20ª edición de la Semana de la Construcción. El estudio se actualiza anualmente desde 2022 y en esta ocasión analizó la situación de 99 comunas del país, con un alcance de cerca de 14.000.000 de habitantes. En la edición del 2022, reveló que 1 de cada 10 comunas registró una caída en la calidad de vida urbana durante la pandemia.

CALIDAD DE VIDA URBANA EN PANDEMIA

El registro del último ICVU refleja lo ocurrido durante la pandemia y los efectos de las restricciones a la movilidad que se originaron. El índice mide 44 variables levantadas a través de fuentes públicas oficiales, entre ellas vivienda y entorno, salud y medio ambiente, condiciones socioculturales, ambiente de negocios, condiciones laborales, conectividad y movilidad. Estas variables son medidas arrojando distintos niveles: alto, medio alto, medio bajo y bajo. Del total, 40% de las comunas registraron un nivel bajo de calidad de vida urbana en la pandemia, lo que corresponde a más de 4 millones de habitantes; 23% mostraron un nivel medio – bajo; 18% un nivel medio alto y solo un 19% demostraron tener una alta calidad de vida. Al comparar el ICVU 2021 con el 2022, del total de las comunas medidas, 22 mejoraron su nivel, contemplando a 2.755.440 habitantes; 65 comunas se mantuvieron en el mismo nivel que la medición de 2021, cubriendo a 9.288.103 habitantes y 12 comunas, con 1.894.217 habitantes, disminuyeron su nivel.

DIMENSIONES CON MAYOR IMPACTO

Entre las dimensiones que alcanzaron mayor impacto en el total de las comunas entre el ICVU 2021 y 2022 se encuentran Vivienda y Entorno, y Ambiente de Negocios. Durante la pandemia, las restricciones de movilidad y el mayor control policial aportaron significativamente a la disminución de las brechas en la dimensión de vivienda y entorno en materia de seguridad. También se pudo observar un mayor aporte al ambiente de negocios por un alza en el emprendimiento personal, creación de empresas como una alternativa a la caída en el empleo o empeoramiento de los ingresos, especialmente en el sector de comercio o servicios. Por contraparte, la pandemia por el COVID-19 amplió la brecha de calidad de vida urbana en la dimensión de salud y medio ambiente, dado que los habitantes de las comunas que dependen más del sistema de salud público resultaron mayormente afectados durante la pandemia y en particular, la población de adultos mayores y con baja calificación laboral. A su vez, las condiciones laborales también se vieron afectadas, dado que el confinamiento contribuyó negativamente en el mercado laboral, disminuyendo la generación ingresos especialmente en adultos mayores y en personas con baja calificación laboral, aumentando también el endeudamiento de familias de menores ingresos.

EN LA REGIÓN DE O’HIGGINS

En comparación a los resultados del año 2021, de las 5 comunas a las cuales el ICVU realiza seguimiento a nivel regional: Rancagua, Machalí, Rengo, San Vicente y San Fernando, 2 comunas mejoraron su calidad de vida y 3 se mantuvieron en un nivel bajo.

Rancagua y Machalí, caracterizadas por ser Áreas Metropolitanas que albergan hasta 1 millón de habitantes, forman parte de las 22 comunas a nivel nacional que mejoraron sus resultados, pasando de un nivel medio – alto a un nivel alto. En línea con los resultados nacionales, la variable ambiente de negocios explica el avance en la calidad de vida urbana de estas comunas, Rancagua pasó de un nivel medio – alto a un nivel alto para 2022; mientras que, Machalí mejoró significativamente pasando de un nivel medio – bajo en la medición del 2021, a un nivel alto en 2022.  También se observó un avance en vivienda y entorno, donde Rancagua avanzó de un nivel medio – bajo a un nivel medio – alto, por su parte Machalí, se mantuvo en un nivel alto. 

Respecto a aquellas 65 comunas que a nivel nacional mantuvieron su nivel de calidad de vida urbana, 3 pertenecen a nuestra región. Rengo, San Vicente y San Fernando, caracterizadas por ser ciudades que albergan menos de 250 mil habitantes, mantuvieron un nivel bajo en relación a la medición del año anterior.

En particular, se observan cambios positivos en la comuna de San Vicente, que pasó de un nivel bajo a medio – bajo en condiciones socioculturales, y de un nivel medio – bajo a un nivel alto en vivienda y entorno. Por otro lado, San Fernando avanzó de un nivel bajo a medio – bajo en la variable de ambiente y negocios. Sin embargo, ambas comunas disminuyeron en condiciones laborales. San Vicente experimentó una caída desde el nivel medio – alto a un nivel medio – bajo, mientras que San Fernando pasó de un nivel alto a medio – alto.

Rengo, por su parte, mostró cambios únicamente en las variables de ambiente de negocios y salud y medio ambiente. Ambas experimentaron una disminución en su nivel de calidad de vida urbana, pasando de un nivel medio – bajo a bajo y de medio alto a medio – bajo, respectivamente.