Día de la Visibilidad Lésbica: una fecha para terminar con el odio

382

Escribe Marcela Riquelme Aliaga, Abogada – Diputada de la República.

En las últimas semanas me han preguntado reiteradamente, ¿qué sentido tiene conmemorar el Día de la Visibilidad Lésbica? Es entonces cuando vienen a mi mente los rostros, sonrisas, palabras y relatos de cientos de mujeres -algunas mayores, pero también jóvenes, adolescentes e incluso niñas-, instancias en las que nuevamente me reconcilio con la palabra “lesbiana”.

Es que cuando por primera vez me reconocí como tal, algo me impedía aceptar esa palabra. Era como un término despectivo, casi como una ofensa. Jamás la decía y sólo me limitaba a un tímido “soy gay”.

Lejanos, pero idílicos, resultaban para mí los reportajes en televisión sobre las marchas por el Orgullo Gay en la ciudad de Los Ángeles, Estados Unidos, exhibidos en nuestra T.V. local en programas como Informe Especial, quienes a riesgo de censura mostraban estas manifestaciones como una realidad que, para muchas y muchos, eran ajenas a la de nuestro país. Por esos años me sentía gay, pero no lesbiana.

Hoy, miro a las y los estudiantes en las universidades, liceos, colegios e incluso en las calles, expresar libremente su sexualidad, sin miedo al qué dirán.

Veo a grandes deportistas y referentes, como la capitana de la selección chilena y mejor arquera del mundo, Christiane Endler, reconociendo su orientación sin miedo; a una gran artista, como Javiera Mena, cantarles a otras mujeres sin complejos o a una tremenda actriz, como Fernanda Urrejola, gritar a los cuatro vientos que ama a otra mujer. Y es entonces, sólo entonces, cuando me doy cuenta hasta dónde hemos llegado, sin que nos callen y sin que nos maten. Porque sí, aún hay mujeres, niñas y adolescentes que deben esconderse en su hogar, en los establecimientos educacionales, en la micro o en la calle por miedo al prejuicio y la violencia lesbofóbica.

Lamentablemente, miles de lesbianas seguimos siendo víctimas del odio. Continuamos recibiendo insultos tales como “lelas”, “camionas”, “marimachas” y un sinfín más de palabras y epítetos que develan un fuerte trasfondo de intolerancia y agresividad hacia nosotras y, aunque parezca increíble, también nos asesinan.

Así fue como la muerte encontró a la pintora y escultora Mónica Briones, un 9 de julio de 1984, a manos de un desconocido y en un Santiago fuertemente oprimido por agentes del estado bajo una sangrienta dictadura. Es que no necesitamos saber quién nos agrede o nos mata, pues siempre el nombre es el mismo: ignorancia, la peor de las miserias.

Por eso es que resulta tan importante conmemorar el Día de la Visibilidad Lésbica, no sólo por Mónica Briones, sino que también por Nicole Saavedra, Susana Sanhueza, María Pía Castro, Anna Cook y tantas otras víctimas del odio hacia nuestra orientación; así como por todas aquellas que tienen la esperanza de la aceptación de sus padres, del amor de sus amigos y de la dignidad social que merecemos por el sólo hecho de ser personas.

Hoy reclamamos el derecho de recordar el 9 de Julio; porque a través de la visibilidad podremos terminar con el odio y la ignorancia y, con el apoyo del Gobierno esta fecha podrá reconocerse oficialmente, este mismo año. En fin, hoy solo puedo decir que soy una orgullosa lesbiana, al igual que millones de mujeres de este país, de la Región de O’Higgins y del mundo.