Desde el Hotel Santiago, a la mutilación de los sueños

472

Escribe Manuel Polgatiz, Periodista y Comentarista Deportivo.

Muchos mastican y transcurridos ya varios días, aún no tragan la derrota ante Ñublense. Lo acaecido en el estadio Nelson Oyarzún, no es más que la consecuencia de muchos procesos errados, de mal diseños institucionales y de estructuras que se modificaron en el tiempo. 

¿Por qué O’Higgins no rinde hace varias temporadas?. Las explicaciones son muchas y variadas, pero hoy los hinchas abandonaron y eximen de «cierta» responsabilidad al cuerpo técnico, a pesar que son ellos los que arman y determinan los equipos que salen a la cancha. 

En esta oportunidad, los dardos apuntan con certeza, a los controladores del club, esos mismos que en una noche fría del 2005, compraron la institución y en solemne ceremonia celebrada en el Hotel Santiago, alzaron su voz para prometer cuan político en campaña electoral.

Transcurridos los días resurgió la entidad (post adquisición), como si del Ave Fénix se tratara. Volvió a la vida después de estar inerte en calle Almarza. Seamos claros y sensatos, sin Ricardo  Abumohor, O’Higgins a esta altura del presente, solo perduraría en los patios quiméricos de hinchas que lo recordarían como al padre de la patria. 

Pero luego de la primera estrella que nos enorgullece, algo sucedió. ¿Se acabó la pasión?, ¿o es que la tarea ya se había cumplido?. 

Encontrar la respuesta es complejo, pero sí después de ello, hubo un largo trecho de displicencia y desgano. Los resultados dejaron de ser importantes y pasamos de ser los mejores el 2013, al montón de los que compiten sin deseos de más triunfos históricos. 

O sea, mutamos entre los que rescataron un buque hundido y que lo sacaron campeón, hasta la mutilación de los sueños. El escenario está boscoso y nebuloso, hay vientos de muchos cambios. En los pasillos y avenidas de Rancagua, suenan fuertes los pasos de un nuevo de O’Higgins, pero será bueno abandonar al hijastro que criaste, cuando él ya te tomó cariño?.

La incertidumbre embarga, destruye y enloquece. La «Celeste» no es una moneda que se transa en la bolsa comercio, no sigan construyendo ese ideario de ser “héroe a villano», antes de partir. Si han de hacerlo, que sea con la frente en alto.