Ser necesario o importante

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Escribe Armando Miño Rivera, Periodista Independiente y Docente Universitario (Lima-Perú).

En menos de una semana hemos tenido dos gabinetes recompuestos… y nos vamos por uno tercero. Esto es de película. Valer salió lanzando amenazas, fiel al matiz de las denuncias en su contra.

Repsol y sus socios tienen impedimento de salida del país, pero el trabajo de recuperación de las playas y el ecosistema está lejos de terminar. Tenemos para unos meses, pero lo que llama la atención es que el congreso los ha citado dos veces y ellos, bien gracias.

Otra, en el directorio de la refinería La Pampilla: Elena Conterno, fue ministra de Producción, Caridad de la Puente es parte del grupo Wiese y José Luis Ibarra Bellido, quien figura como parte del Consejo Directivo de la Asociación para el Fomento de la Infraestructura Nacional (AFIN) y director alterno de Confiep. Qué bonito.

La multa que pagará – en teoría Repsol- será de más o menos 35 millones de dólares, es decir menos del 2% de sus ingresos. Una burla.

En este mundo interconectado, es más trascendente ser importante que ser necesario. Necesarios son los Médicos sin Fronteras, que no salen en portadas. Necesarios son los voluntarios que levantan casas para los sin hogar y no ocupan primeras planas. Necesarios son los bomberos que se fajan sin recibir nada, dando todo y no están en reportajes dominicales. Necesario es un presidente para manejar la nave, pero parece que mejor es ser importante. Lo peor es que no se le mueve un pelo.

Que nos depara el futuro, no lo sé, quizá preguntarle al Dr. Strange no sería mala idea.