Actualmente este tipo de técnica de trenzado solo se desarrolla en la localidad de Cutemu y en los sectores aledaños de la comuna de Paredones.
Zaida Edita Muñoz relató que desde muy niña aprendió los secretos del trenzado de paja de trigo Ligún, una técnica que actualmente solo se desarrolla en la localidad de Cutemu y en otros sectores aledaños de la comuna de Paredones. Así, ella y otras mujeres de ese pueblo mantienen una tradición de más de 200 años, en que se utiliza como materia prima la paja del trigo Ligún para hacer los trenzados con que elaborará chupallas, cestería, cinturones, joyas y adornos.
En el año 2018, Zaida y otras dos artesanas de Cutemu, usuarias de INDAP, en cocreación con Sofía Hott y Rocío Schätzke, obtuvieron el premio Sello de Excelencia a la artesanía por la «Línea de cinturones trenzados en paja de trigo». Y este año, junto a la artesana Débora Vidal –también usuaria de INDAP- y las integrantes de la agrupación Trenzados de Cutemu, recibió otro importante reconocimiento: uno de los diez Sellos de Excelencia a la Artesanía, con la creación Sombrero Surcos.

LA AGRUPACIÓN
Creada en 2016, la Agrupación Trenzados de Cutemu está integrada además por Andrea Reyes y la diseñadora Rocío Schatzke, quienes han unido la sabiduría del trenzado de paja de trigo –técnica que llegó a la zona hace 200 años con los monjes franciscanos y que tradicionalmente se usó para hacer chupallas– con la creación de nuevos productos.
Desde entonces su propuesta ha sido divulgar la riqueza del trenzado con una mínima intervención de otros materiales (solo usan hilo de algodón), en un proceso creativo que durante la pandemia las llevó a crear un catálogo online de productos, donde destacan cestas, carteras, aros, pulseras, cinturones, capotas y sombrerería para hombre y mujer.
El “Sombrero Surcos” fue creado junto a las artesanas invitadas Berta Cáceres y Andrea Calvo, y el diseño con ondas en su ala, que surgió en forma azarosa durante el proceso de hormado, representa los surcos que deja el arado en la tierra y también la flexibilidad de la paja de trigo, a cuyo trenzado añadieron tinte de uva como innovación.
El Seremi de Agricultura, Joaquín Arriagada, expresó sus felicitaciones a esta agrupación; a la vez que recordó que las dos artesanas usuarias de INDAP recibieron el año pasado el sello Manos Campesinas, que entre otros aspectos reconoce las prácticas ancestrales y los conocimientos tradicionales inmersos en su proceso de elaboración.