En un nuevo Te Deum Ecuménico, el Arzobispo de Santiago entregó un mensaje dirigido a las autoridades respecto a temas valóricos pidiendo que la nueva constitución respete «la defensa de la vida humana desde su concepción» y el concepto de familia «fundada en el matrimonio entre un hombre y una mujer».

En marco de las actividades tradicionales en celebración por las Fiestas Patrias, este domingo se llevo a cabo una nueva edición del Te Deum Ecuménico, donde el presidente Sebastián Piñera y las máximas autoridades del Estado participaron de la instancia.

La ceremonia fue presidida por la máxima autoridad de la Iglesia de Santiago, cardenal Celestino Aós, quien reflexionó en su homilía acerca del rol de las autoridades y que la nueva constitución considere temáticas valóricas “no negociables”.

El arzobispo agradeció a “todos aquellos que buscan respetar y proteger los valores no negociables: el respeto y la defensa de la vida humana desde su concepción hasta su fin natural, la familia fundada en el matrimonio entre hombre y mujer“.

Además, manifestó que se debe fortalecer “la libertad de los padres para elegir el modelo y el establecimiento de educación de los hijos, la promoción del bien común en todas sus formas y la subsidiariedad del Estado que respeta la autonomía de organizaciones y colabora con ellas”.

Aós remarcó que “en la democracia no es tan evidente la cuestión sobre lo que ahora corresponde a la ley de la verdad, lo que es verdaderamente justo y puede transformarse en ley. El criterio no puede ser el éxito y beneficio material, que con frecuencia beneficia a unos pocos. El criterio de la opinión de la mayoría vale en parte de las materias”.

“En lo fundamental, donde está en juego la dignidad del hombre y de la humanidad, no basta el principio de la mayoría“, agregó.

El representante de la Iglesia Católica enfatizó en que “ya no es tiempo de alianzas de unos contra otros, sino de buscar en común soluciones a los problemas de todos“, agregando que “necesitamos verdad y diálogo para cultivar los fermentos de unidad y reconciliación”.

“Dialogar se aprende con ejercicios de diálogo, no con meras lecciones teóricas; pero tampoco aprenderemos a dialogar automáticamente y sin esfuerzo“, aseveró.