El ex párroco, a quien se le prohibió el ejercicio del sacerdocio en la Iglesia Católica tras las denuncias en su contra por diversos delitos sexuales contra menores de edad, falleció la noche del domingo en el Hogar San Juan de Dios.

Este lunes se confirmó la muerte del ex sacerdote Fernando Karadima a los 90 años.

El otrora párroco fue expulsado del sacerdocio tras una investigación canónica por las denuncias por delitos sexuales en su contra, por las que fue declarado culpable.

El fallecimiento se produjo el domingo, a las 21:20 horas, en el Hogar San Juan de Dios.

De acuerdo al certificado de defunción, la causa de muerte se debió a una bronco neumonia e insuficiencia renal.

Karadima había sido ingresado, el 3 de junio de este año, de urgencia al Hospital Clínico de la Universidad Católica.

Si bien fue denunciado en 2010 por Juan Carlos Cruz, James Hamilton y José Andrés Murillo por abusos sexuales contra menores de edad, y el Vaticano lo condenó, en el ámbito penal los crímenes no fueron perseguidos ya que habían prescrito.

La Iglesia Católica le prohibió al ex sacerdote de la parroquia de El Bosque (Providencia) volver a ejercer el sacerdocio y le ordenó retirarse a una vida de oración y penitencia.

El caso Karadima, como fue conocido, se convirtió en uno de los más importantes en las relevaciones de abusos sexuales al interior de la Iglesia.

«Estamos en paz»: víctimas de los abusos de Karadima reaccionan a su muerte

A través de redes sociales, James Hamilton, Juan Carlos Cruz y José Andrés Murillo señalaron: “Ha muerto Fernando Karadima, exsacerdote católico que abusó sexual y espiritualmente de muchas personas, entre ellas, nosotros. Todo lo que teníamos que decir de Karadima está dicho. Él era un eslabón más en esta cultura de perversión y encubrimiento en la Iglesia”.

“Nosotros estamos en paz y sólo nos mueve seguir luchando para que estos crímenes no vuelvan a pasar y por tantas personas que lo han vivido y que aún no tienen justicia”, finalizaron.

Este caso, el cual fue investigado, marcó un antes y un después para la Iglesia Católica chilena luego de que a Karadima se le hallara culpable y fuera condenado a la prohibición de ejercer como sacerdote, ya que la justicia chilena determinó que los delitos habían prescrito.

Tras esta decisión, las víctimas demandaron al Arzobispado de Santiago buscando justicia por el hecho, por esta razón se determinó una indemnización de $441 millones la cual no fue apelada por la Iglesia.

Los demonios también mueren

En conversación con Noticias Express de CNN Chile, Marcial Sánchez, doctor en Historia y experto en Iglesia Católica, afirmó que su primera reacción tras conocer la noticia fue que “los demonios también mueren”.

“En la época de la Edad Media, a los demonios los mataban con fuego. Hoy día, este hombre ha muerto. ¿Y quién ha muerto? Ha muerto un demonio, ha muerto un depredador. Ha muerto un personaje nefasto, no sólo para la Iglesia Católica, sino también para la sociedad en su conjunto. Es la antítesis de lo que significa ser un religioso, es un hombre que se aprovechó de su poder para poder abusar de su entorno. Fue un deformador de sacerdotes“.

El caso Karadima, como fue conocido, se convirtió en uno de los más importantes en las revelaciones de abusos sexuales al interior de la Iglesia.

Al darse a conocer la investigación canónica, Fernando Karadima fue hallado culpable y su condena fue la prohibición de ejercer el sacerdocio y retirarse a una vida de oración y penitencia. Resolución que fue ampliamente criticada.

Al respecto, Sánchez comentó que “la Iglesia Católica tiene su fórmula para poder llegar a las evidencias de la realidad de lo que sucede. Un personaje como este tenía mucho poder, también, en el Vaticano. A la propia Iglesia Católica, a nivel del Vaticano, le costó mucho entender lo que estaba sucediendo, más aún cuando este personaje había sido protegido por cardenales en Chile y también por varios sacerdotes que tenían ciertas influencias en ciertos niveles de VIP en nuestro país en toma de decisiones“.

También calificó la indemnización por parte de la Iglesia Católica a través del Arzobispado de Santiago a las víctimas como “una cantidad irrisoria, una pequeñez. Porque, la verdad, cuando uno mira los montos, son unos montos que dan risa en términos de lo que sucede en otros países en donde hasta el Estado ha tenido que hacerse cargo frente a las situaciones que han sucedido dentro de la Iglesia Católica en cuanto a estos temas. Este es un personaje que, con sus abusos, hubo un grupo de personas que se atrevieron a abrir la veta de la denuncia, y a estas personas hay que respetarlas en cuanto a víctimas y en cuanto a la valentía que tuvieron en su momento”.

Además, destacó que, con sus testimonios, se abrieron puertas: “a mucha gente le costó mucho darse cuenta que la persona que había estado en la casa contigo, que había bautizado a tus hijos, que te había casado, fuera un depredador“.

“No debería alegrarme que la gente se muera, pero sí creo que a todos nos llega nuestro tiempo. La historia nos juzga, este hombre ya está siendo juzgado por la historia“, manifestó el experto eclesiástico.