Pedacitos de 200 años de historia

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Escribe Armando Miño Rivera, Periodista Independiente y Docente Universitario (Lima-Perú).

La Fujimori sigue con su pataleta, avalada por Mario Vargas llosa y otros intelectuales limeños o extranjeros que viven en Disneylandia. Si pues, porque una cosa es querer mostrar fraude y otro hacer cantinfladas políticas, leguleyadas, mítines y demás pataletas para decir que Castillo hizo trampa. Vargas Llosa hace tiempo que falla en sus pronósticos y de paso vive en latitudes lejanas a la realidad nacional. Pobres los que se arriman a ese árbol.

El Jurado Nacional de Elecciones está partido. Tres magistrados dicen que no hubo fraude ni actas manipuladas y solo uno, Rodríguez Monteza, no firma las últimas siete apelaciones rechazadas para proclamar a Castillo presidente. Pero ¡¡¡tatatata!!! Rodríguez Monteza es el suplente de Arce Córdova, mismo que fue separado de su cargo días antes. Lo curioso es que ambos están investigados por el caso Cuellos Blancos, organización criminal dentro del Poder Judicial, que entre otras cosas a favorecido a los Fujimori en muchos casos. Unas joyas.

Cuando faltan días para el Bicentenario del Perú… seguimos como hace 200 años. Con trancazos por tener presidente, zancadillas, insultos y justas de fuerza para ver si alguno accede al poder. Igualito que los criollos de hace 400 y 300 años. Parece que la república no ha cambiado nada y que lo único distinto son los Mc Donald’s y KFC por doquier.

La vacunación que tanto reclaman los peruanos, se da a pasos de tortuga. Primero fue un cronograma mal elaborado por el MINSA y gobiernos regionales, luego todos querían vacunarse, pero inesperadamente, cuando las vacunas han llego en gran cantidad, son los ciudadanos quienes no asisten a los centros médicos. Aducen que “mejor el fin de semana”, “no me dan permiso en mi trabajo”, “estoy cansado, además ya estoy inmune”. Increíble la actitud de millones de peruanos.

Por último, Perú terminó cuarto en el sudamericano. Con un equipo parchado, con jóvenes que desean poner su nombre y un Carrillo y Cueva que mueven al equipo. Lástima que sigamos desconcentrándonos en momentos clave y nos pasen en la última jugada, cosa que es un constante en nuestra historia futbolera, más o menos parecido a la historia de estos 200 años del Perú republicano.