LA VERDAD, NO LO SÉ.

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Escribe Armando Miño Rivera, Periodista Independiente y Docente Universitario (Lima-Perú).

Dos semanas del término de las elecciones y nanay. La pugna por el poder (sí pues, es poder), no termina y -además- se han sumado tirios y troyanos en el mismo bando. Los Fujimori con personajes que antaño se mandaban piedras, globos, tomates y acusaciones, ahora en una misma olla tratando de cocinar desde lo “legal” lo que no lograron en las urnas.

Castillo ya se reunió con alcaldes, asociaciones, clubes y algunos personajes importantes de la política y sector económico del país, reuniones que – en algunos casos- han sido seudo cónclaves, donde la prensa o personas ajenas a la misma no han podido acceder. Todo un misterio el profe Castillo.

Mientras Keiko sigue en su pataleta final y no asume que ha perdido por tercera vez consecutiva en segunda vuelta. Intenta, trata de buscar tres pies al gato, con argucias legales dignas de una mala película de narcos, con marchas que solo van a dinamitar lo que se ha avanzado en vacunación contra el Covid y aislamiento social voluntario y responsable de millones de peruanos. Lo mismo Castillo, que también recorrió calles y amontonó miles de peruanos en su recorrido. Qué bonito.

 Lo que ha corrido en ambos lados es la calumnia, dardos y golpes por doquier. Pero en honor a la verdad, el lado de la derecha y su maquinaria mediática han golpeado en cara, cuello, entre pierna y canilla, en todo lugar, a la izquierda. Estos últimos, por su lado, solitos se flagelan, pues Cerrón es y será su talón de Aquiles, así como sus funcionarios corruptos y de historia radical senderista. También hay herrumbe en el lado de los naranjas, nadie lo puede negar, entonces llegamos a un punto en que nos preguntamos ¿por qué entonces están estos dos en pugna por un país, por su administración? La verdad, no lo sé.