¡Qué partido más malo!

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Escribe Manuel Polgatiz, Periodista y Comentarista Deportivo.

Es complejo describir noventa minutos tan nefastos, aburridos y sin sentimiento. No encuentro el punto de inflexión para encender estas líneas que intentan explicar con palabras sensatas, un cotejo para el olvido, donde no existió ni el despliegue ni el rendimiento para siquiera acercarse al triunfo.

Juego trabado de dos elencos casi sin alma, que merodearon las áreas oponentes pero no fueron capaces de destruir sus propios esquemas para conseguir puntos necesarios, uno para salir de «zapatero» y el otro para encumbrarse al liderato.

El esquema repetido y ya conocido comienza a transformarse en un conflicto porque el oponente sabe de las escasas alternativas y solo cercando ciertos espacios, neutraliza el trabajo de los «Celestes».

Después de la dura derrota ante Unión Española, los rancagüinos se plantaron en el puerto a no perder y así recuperar confianzas pero están claramente al debe en la construcción asociada del fútbol. Transcurrido más de un tercio del torneo, no tengo en mis recuerdos aquel partido exuberante, donde digamos «aquí esta el O’Higgins de Dalcio».

Más bien hay recortes, pedazos, trozos de buen juego, que no alcanzan para situarse con fuerza en la cima del campeonato. Nos estamos conformando con poco, muy poco, casi con migajas sobrantes de un plato delicado que podría comerse frío.