Expertos prevén crecimiento de empresas en quiebra después de agotados beneficios entregados por el Gobierno, trayendo grandes impactos económicos y sociales

276
Businessman accountant or financial expert analyze business report graph and finance chart at corporate office. Concept of finance economy, banking business and stock market research.

La pandemia, la crisis económica nacional y mundial, causó estragos en decenas de miles de empresas en Chile. Muchas se enfrentaron primero a los efectos del estallido social del 18 de octubre de 2019, y luego a los perjuicios de la pandemia, que los han azotado a partir de marzo de 2020. Definitivamente, no pudieron resistir y debieron declararse en liquidación; proceso antes conocido como quiebra.

Sin duda, las empresas más afectadas son las del rubro gastronómico, hotelero y comercios pequeños y medianos en general, que debieron cerrar sus puertas durante cuarentenas prolongadas, y son en su mayoría las que se han declarado en quiebra hasta el momento. De acuerdo a datos entregados por la Superintendencia de Insolvencia y Reemprendimiento -dependiente del Ministerio de Economía- desde octubre de 2019 a la fecha han sido declaradas en quiebra 1.661 empresas, un 4% más que en el mismo periodo de años anteriores.

En opinión de Iván Cifuentes, Director de Cifneg Consultores, si bien se esperaba un número de declaraciones de quiebra de empresas mucho mayor, ciertos beneficios y subsidios entregados por el Gobierno han frenado este proceso. “El problema es que una vez agotados, es probable que la cantidad de empresas que se declaren insolventes sea muchísimo mayor”, explica.

Pero, ¿qué determina que una empresa deba declararse en quiebra? ¿Tiene otra alternativa antes de tomar esta decisión? A juicio de Iván Cifuentes, el primer paso es determinar la posibilidad de reorganizar lo adeudado y revisar si acogiéndose a renegociaciones con los principales acreedores, es posible cumplir con sus compromisos mes a mes.

Sin embargo, cuando los compromisos económicos son imposibles de cumplir, el mejor camino es acogerse a la Ley de reorganización y liquidación Nº20.720, que permite liquidar deudas y bienes, pagar total o parcialmente los compromisos financieros asociados a cada acreedor, y comenzar a reconstruir la empresa nuevamente, en el menor plazo de tiempo posible.

“El primer paso es el proceso de Liquidación Voluntaria de Activos, que permite pagar de acuerdo a como la ley indica, en la proporción a las deudas equivalentes, hasta donde el producto de la venta de bienes lo permita”, señala el especialista. Es importante señalar, que siempre se debe cumplir primeramente con trabajadores y luego con el Fisco, entre otros.

Lo importante es asesorarse por expertos con éxito y experiencia probada en el procedimiento de reorganizaciones y liquidaciones de empresas, de manera de lograr, ya sea mediante la reorganización salvar la misma, y luego, si esto no es viable, acogerse a la liquidación. Vivir este proceso, como indica Iván Cifuentes, no es fácil. “Además del perjuicio económico que trae aparejado, el perder su patrimonio por parte del emprendedor trae de la mano importantes perjuicios sociales, ya que afecta directamente la fuente laboral de trabajadores y flujos de proveedores, entre otros; generando un efecto tipo dominó, pues, expone a que estos últimos, queden expuestos a un proceso de liquidación también”, señala.

Definitivamente, declara el director de Cifneg, es clave la asesoría anticipada de expertos, que en base a su experiencia y éxito acompañen a las empresas en este proceso.