El ministro de Educación sostuvo que «la presencialidad debe ser un foco y objetivo, pero debe combinarse con mecanismos de educación a distancia para cumplir exigencias sanitarias».

Durante la mañana de este miércoles se realizó una reunión del consejo asesor por el retorno a clases, en el que participó el ministro de Educación, Raúl Figueroa; la Asociación de Municipalidades (Amuch), el Colegio de Profesores y la Defensoría de la Niñez.

Tras el encuentro, el titular de Educación indicó que “hubo consenso en que este año son los intereses del bienestar de los alumnos los que deben primar”.

En ese sentido, ratificó que el año escolar comenzará el 1 de marzo: “Debemos iniciar el año escolar en marzo y la forma depende de las condiciones sanitarias en que las respectivas comunas se encuentren“, dijo.

La autoridad indicó que “sabemos que se iniciará el año de forma mixta, la presencialidad debe ser un foco y objetivo, pero debe combinarse con mecanismos de educación a distancia para cumplir exigencias sanitarias y entregarle a las familias la posibilidad de optar”.

Figueroa reiteró que el hecho de que se haya fijado el 1 de marzo como el inicio del año escolar “no significa que los 3,5 millones de estudiantes vayan a estar en la puerta de los colegios”.

En ese sentido indicó que el retorno será “gradual, progresivo, bajo una lógica mixta, y donde son los padres los que tienen la última palabra porque ellos deciden si los alumnos asisten o no, pero es importante que los colegios le den la oportunidad”.

Con respecto al plan de transportes solicitado por el Colegio de Profesores, el ministro indicó que “la autoridad sanitaria ha elaborado protocolos estrictos para disminuir al máximo la posibilidad de contagio. Cumpliendo con las medidas sanitarias en el transporte público es posible utilizarlo tal como ha sido en el último tiempo”.

En tanto, la defensora de la Niñez, Patricia Muñoz, expresó que “lo que ha quedado de manifiesto en esta reunión es que tenemos más puntos de acuerdo que desacuerdo” y que “el retorno a clases presenciales debiera ser una prioridad país”.

Esto porque a los niños, niñas y adolescentes “no les afecta sólo desde el punto de vista académico, sino que también en su desarrollo armonioso e integral”

“Ojalá la presencialidad sea la regla general y la excepción que eso no se produzca”, añadió.