Estrategia Nacional para la Formación Técnico Profesional

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Escribe Dr. Carlos Pérez, Coordinador Proyecto Académico CFT, Instituto de Ciencias Sociales Universidad de O’Higgins.

Recientemente, hace menos de un mes, el Ministerio de Educación publicó la Estrategia Nacional de Formación Técnico Profesional. En 50 páginas de un interesante documento, se identifican nudos críticos, se presentan ejes de trabajo con dimensiones transversales, se plantean una serie de líneas de acción y se establecen las asociaciones con diferentes iniciativas actualmente vigentes. El documento contó con la colaboración de agentes muy relevantes, y su lectura permite hacerse una idea adecuada de lo que podría llegar a ser la Formación Técnico Profesional si se dieran bien las cosas.

Y la clave es preguntarse eso: cómo podemos cada uno de nosotros, contribuir para que “se den bien las cosas”. El diagnóstico y los nudos críticos identificados son muy pertinentes, pero no son recientes. La Formación Técnico Profesional viene siendo objeto de política pública intensa desde hace más de 10 años, y quienes hemos tenido interés en este tipo de formaciones vemos que esos nudos parecen ser bastante más duros de desatar que lo que uno esperaría, como si persistiera una barrera invisible que impide un avance efectivo.

La Formación Superior Técnico Profesional no tiene las mismas características que la Universitaria, ni en duración, ni en propósitos, ni en oportunidades ni en potencialidades. Es injusto compararlas, pero frente a la hegemonía en el ideario social que pareciera estar teniendo el mundo universitario en la agenda pública, quizá sea necesario hacerlo, para que se logre entender que ambas son necesarias y estratégicas, y que ambas pueden verse potenciadas si se vincularan de mejor manera.

Y precisamente, la vinculación, al igual que las redes, no se da por decreto. La vinculación efectiva se da en la medida que se construyan confianzas entre los agentes, y eso pasa necesariamente por actos generosos y recíprocos. La calidad, por otro lado, tampoco se logra sin esfuerzo y adecuada gestión y visión. Sin estos elementos, estamos condenados a seguir elaborando hojas de ruta cada cierto tiempo para recordarnos lo que ya sabemos que tenemos que hacer.

Se nos suele decir que los chilenos somos expertos en identificar las amenazas y debilidades, y ser algo ciegos a nuestras fortalezas y oportunidades. Existen muchos casos exitosos en Formación Técnico Profesional, egresados/as con historias dignas de contar, empresas con vínculos efectivos y permanentes, autoridades de instituciones que son líderes locales, en fin. Quizá sea igualmente el momento de prestarles algo de tribuna para que todos nos sintamos llamados a ser parte de un real resurgimiento social de la Formación Técnico Profesional. Como nos recordaba el célebre León Tolstoi, Todo el mundo piensa en cambiar el mundo, pero nadie piensa en cambiarse a sí mismo.