Llovizna política: candidatos como cancha (parte 1)

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Escribe Armando Miño Rivera, Periodista independiente y docente universitario.

Estos días ha caído sobre Lima una lluvia antojadiza pero común, previa siempre al verano. Pero esa frase se puede aplicar fácilmente a un platillo descomunal de candidatos, ya que tenemos nada más y nada menos que 23 muchachos y muchachas pugnando ocupar la Casa de Pizarro en unos meses. El nuevo inquilino saldrá de una lista enorme, variopinta y con matices de todas las sangres. Y colores claro.

Tenemos a un moradito que hace unos meses protagonizó una escena propia de película B de Hollywood: dos tórtolos en un cuarto de hotel, un pequeño fuego -que luego se prendió “fuerte”- y una carrera por salvar la vida, pero dejando atrás a la pareja. Qué roche Julito. El pobre Guzmán se tuvo que parar frente a algunos medios tratando de disipar y controlar tamaña infidelidad. Al final dijo que solo su mujer era ala que debía dar explicaciones. Tas tas.

Verónika, sí, con K, es una conocida en lides de este tipo. Ya pasó por el congreso, ya postuló también para la presidencia, ya casi entra a segunda vuelta. Obtuvo casi 19% de la intención de voto. Casi, casi Vero. Su emblema era tierra limpia, no minería y más inclusión de la sierra y selva. Mendoza es, además, pro izquierda. Qué miedo.

En esta jungla colosal de candidatos, tenemos a Yhoni Lescano, congresista por la lampa -Acción Popular- cuya bandera siempre fue la de salirle al frente a las corporaciones y defender a los usuarios de los abusos de las transnacionales y conglomerados comerciales, hasta su desliz con una periodista a la que acosó sexualmente con mensajes vía WhatsApp, aunque él dijera que fue un complot armado por los fujiapristas.   

Un exsacerdote (raro decir exsacerdote, no sé si en el fondo dejará de serlo) es el candidato de Frente Amplio, Marco Arana. Ha tenido relevancia desde finales de la primera década de este milenio en la lucha contra las mineras, petroleras y empresas extractivas. Su lema “agua sí, oro no” junto a otros medio ambientalistas, le hizo ganar notoriedad en estas lides políticas. Ha sido congresista dos veces y ahora aspira al sillón presidencial. Raro, para mí por lo menos, ver a un medio ambientalista ir en coche que funciona con gasolina, en avión movido también por gasolina, con celular caro, toda hechura de minerales que salen de donde: ah, de las minas.

Pancho Diez Canseco también se lanza al ruedo nuevamente y no sé si ya se cansará esta vez, pues en las anteriores elecciones y viendo su descalabro, se retiró de la lid. Fue diputado en 1985 y es primo de Javier Diez Canseco, fallecido exparlamentario y Raúl Diez Canseco, dueño de múltiples empresas, amigo de Confiep y de la derecha conservadora.

Andrés Alcántara es uno de los nuevos en esta confrontación electoral, aunque su partido Democracia Directa postuló en 2016 a Gregorio Santos, examigo y conocido de Marco Arana, obteniendo más de 3% de votos. Es el presidente de la Asociación Nacional de Fonavistas de los Pueblos del Perú, grupo que ganó su derecho en un referéndum para devolver el dinero de los fonavistas.

Hasta aquí una primera dosis de candidatos. Un poco de carne y otra de hueso.