Hacer periodismo sin etiquetas

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Escribe José Miguel Infante, Director de la Carrera de Periodismo, UCEN.

En medio de tiempos de convulsión social y pandemia, en Chile y el mundo, surgió una iniciativa destinada a socializar y capacitar a periodistas y a estudiantes de últimos años de la carrera; un curso internacional denominado “Periodismo sin etiquetas: Tratamiento informativo sobre desplazamiento forzado en América Latina y el Caribe”. Tras este esfuerzo hay una mirada aguda y decidida desde la Comunicación para la Paz con más de 2 mil participantes de 18 países, incluido el nuestro, al alero de un trabajo mancomunado entre la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados, ACNUR; la UNESCO y la colaboración de la UCEN con The Knight Center for Journalism in the Americas.

La Comunicación para la Paz, como categoría ética, no puede desconocer hechos dolorosos para el mundo que se han acentuado producto de la crisis sanitaria por el virus del Covid-19. Por ejemplo, se calcula en más de cinco millones los refugiados y migrantes de Venezuela, que han salido de su país debido a la violencia, la inseguridad, la falta de alimentos, medicinas y servicios esenciales. En Centroamérica pandillas controlan las comunidades marginales a través de la extorsión, provocando la huida de unas 788 mil personas. En Nicaragua, el conflicto social y político que estalló en 2018 desencadenó persecución y violaciones a los derechos humanos. Los grupos más vulnerables son estudiantes universitarios, periodistas, trabajadores de la salud y campesinos. Unos 108 mil nicaragüenses han sido forzados a abandonar su territorio.

En este difícil escenario, hacer “periodismo sin etiquetas” implica reflexionar y actuar en consecuencia, sobre la realidad de miles de seres humanos que se ven obligados a salir de sus países de origen, porque son perseguidos por su credo, religión, nacionalidad, orientación o elección sexual, pertenencia a determinado grupo, además de otros motivos. Todo este desplazamiento forzado va acompañado de discursos xenófobos o de odio, exacerbados y reproducidos, en ocasiones, en distintas plataformas y soportes. Sin embargo, el enorme interés de los periodistas y estudiantes de distintas nacionalidades por capacitarse para revisar las prácticas profesionales del tratamiento informativo, es decir, la elaboración de narrativas que construyen realidades, evidencian que, a pesar de la vorágine impuesta por la pandemia y los conflictos económicos y sociales que saturan la agenda de los medios, en el periodismo está presente una búsqueda, un sentido de servicio a la sociedad, orientado por la Comunicación para la Paz.