Ante la violencia en la macrozona sur del país

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Declaración pública CChC

La situación que desde hace más de una década ha ido sumiendo a la Región de La Araucanía en una profunda crisis, y que progresiva y peligrosamente se ha extendido a toda la macrozona sur del país, nos pone a prueba como sociedad y demanda respuestas urgentes. Respuestas que hasta ahora hemos sido incapaces de construir, lo que ha acarreado pérdida de vidas humanas, dolor, destrucción de sueños y de bienes materiales, pobreza y la imposibilidad de algo tan básico como es vivir en paz.

Por ello hacemos un llamado a todos los actores sociales –sin excepción alguna– a que rechacen definitivamente la violencia, venga de donde venga. No más tolerancia, aceptándola o reprobándola cuando pareciera que ayuda o perjudica a una determinada causa. Esto es inaceptable. Porque la violencia es siempre un enemigo común, que tiene el potencial de dañar a todos por igual y que destruye las bases de la convivencia social.

Ahora bien, rechazar la violencia también significa combatirla. Y para esto se deben utilizar todas las herramientas que son propias de un Estado de Derecho, respetando rigurosamente las leyes que nos rigen y perfeccionando el marco normativo cuando, como ahora, sea necesario.

Por otra parte, hoy también se necesita valentía. Valentía, en particular del mundo político, para ir más allá de dogmas y prejuicios y facilitar un diálogo –honesto, profundo e integrador– que permita avanzar en la construcción de soluciones justas y sostenibles en el tiempo. No más pasividad o, lo que es peor, indiferencia. Ya no hay espacio para más dilaciones ni cálculos pequeños. Este es el momento de que nos unamos en búsqueda del bien común.

Las reivindicaciones del pueblo mapuche –que han servido de pretexto para los grupos delictuales que operan en la macrozona sur– y el deseo de vivir en paz no deben ser motivos de división, sino una causa común que nos convoque a todos por igual. Porque todos los habitantes de nuestro país tienen el mismo derecho a sentir que están seguros y que cuentan con las condiciones para poder llevar a cabo sus proyectos de vida y desarrollarse plenamente.