El Juzgado de Garantía de Rancagua condenó a cinco años de presidio a un excarabinero que disparó una lacrimógena a la cabeza de un manifestante. El exfuncionario cumplirá la pena en libertad vigilada.

El pasado martes fue declarado culpable el sargento dado de baja por el hecho que ocurrió el 13 de diciembre de 2019, en el marco de las manifestaciones tras el estallido social.

En el lugar -avenida Alameda Bernardo O’Higgins con calle Freire- donde un grupo de Carabineros de Rancagua disolvía a un grupo de manifestantes en medio de enfrentamientos con Fuerzas Especiales.

En ese momento, el sargento primero disparó una bomba lacrimógena contra un hombre de 32 años, impactando a 8 metros de distancia directo en su cabeza.

En el fallo (causa rol 957-2020), la magistrada Paz Reyes Moreno aplicó, además, a Maulén Báez las accesorias legales de inhabilitación absoluta perpetua para derechos políticos y la inhabilitación absoluta para cargos y oficios públicos durante tiempo que dure la condena.

Durante el cumplimiento de la pena sustitutiva, el condenado deberá fijar domicilio y sujetarse «a vigilancia y orientación permanente de un delegado por el periodo fijado, debiendo cumplir todas las normas de conducta e instrucciones que este imparta respecto de educación, trabajo morada, y cuidado del núcleo familiar, empleo del tiempo libre y cualquiera otra que sea pertinente para una eficaz intervención individualizada», ordena la resolución.

Además, el tribunal impuso a Maulén Báez la prohibición de «acercarse a la
víctima en cualquier lugar en que se encuentre, domicilio, lugar de trabajo, estudios, vía pública, establecer contacto con ella por medios telefónicos, virtuales o a través de terceras personas durante un lapso igual al de la condena»; y la obligación de «someterse a tratamiento de control de impulsos, previa evaluación médica o psicológica, ya sea de manera privada o en el sistema de salud público, acreditando el cumplimiento de esta condición mediante certificados correspondientes cada tres meses».

Una vez que el fallo quede ejecutoriado, el tribunal dispuso que se proceda a la toma de muestras biológicas del sentenciado para determinar su huella
genética e inclusión en el registro nacional de ADN de condenados.

El tribunal dio por acreditado, más allá de toda duda razonable, que aproximadamente a las 22.50 horas del 13 de diciembre de 2019, «en la ciudad de Rancagua personal de Carabineros correspondiente a diversas unidades policiales, entre ellas personal de fuerzas especiales de Cachapoal, se desplazaban por Avenida Libertador Bernardo O’Higgins hacia calle Almarza ya que había varias personas en el lugar con ocasión de las manifestaciones sociales. En ese contexto, el sargento Juan Gabriel Maulén Báez de fuerzas especiales que se encontraba en labores de control de orden público junto al resto de la patrulla policial a su cargo, llegó hasta calle Almarza, lugar donde se encontraba un grupo de manifestantes que huía de la presencia de carabineros y a pesar de aquello, con pleno conocimiento del poder de fuego de la carabina que portaba e infringiendo la normativa de uso de este armamento, se arrodilló, apuntó y disparó con dicha carabina lanza gases, disparando directamente a la cabeza de Esteban Carter Anguita, quien se encontraba caminando de espaldas al acusado a 8.5 metros de distancia aproximadamente, quien recibió el impacto directamente en la parte posterior de su cabeza, siendo derribado por el golpe».

«Luego de realizada esta acción Maulén Báez no avisó a sus superiores ni trasladó a la víctima a un hospital. Como consecuencia de la acción de Maulén Báez la víctima sufrió un traumatismo craneoencefálico con fractura, hundimiento temporal izquierdo de carácter grave, afectando una zona vital como es la cabeza de una persona», añade la resolución.