Filantropía en el 2020: Misión, transparencia, objetividad y tecnología

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Escribe Rafael Rodríguez, Jefe de Área de Desarrollo y Estudios de Fundación San Carlos de Maipo.

Larga historia tiene nuestro país en materia filantrópica, desde las causas religiosas de principios del siglo pasado dedicadas al cuidado de niños y niñas, hasta las actuales, donde la Teletón es el principal referente. En el camino más de 170.000 organizaciones sin fines de lucro se han dedicado a diversas tareas gracias a donantes que les han ayudado a cumplir con su misión.

En la medida que ha pasado el tiempo, el filántropo se ha visto en la obligación de adaptarse a las nuevas exigencias y tendencias que imponen las nuevas generaciones. En un principio, el valor de la causa social era uno de los principales motivadores para donar. Pero luego de diferentes escándalos en casos asociados a fundaciones, se generó una desconfianza que ha presionado a las organizaciones a ser transparentes para con todos sus stakeholders, sobre todo con sus donantes. Ejemplos como la Fecu Social y Lealtad Chile van convirtiéndose en un estándar para las fundaciones y corporaciones que consideran a la transparencia como uno de sus valores centrales.

Otras tendencias que se suman a la filantropía, es el de exigir a sus donatarios la medición objetiva de los resultados que dicen lograr. Como consecuencia, cada vez son menos frecuentes las organizaciones que piden recursos solo para financiar las clases de un colegio vulnerable y más las que piden recursos para asegurar que un 70% de los alumnos que salen de un colegio vulnerable ingresen a la educación superior. Dentro de esta línea se desprenden los proyectos de pago por resultado, de mayor uso en países desarrollados, pero con algunos ejemplos en el país como lo son los Contratos de Impacto Social.

La última tendencia que se suma a las anteriores, que ha avanzado de a poco, pero que no tiene vuelta atrás, es la de incorporación de tecnologías para el monitoreo de los fondos que provienen de las donaciones. Un ejemplo es la campaña #MeSumoalaCausa liderada por el Ministerio de Desarrollo Social, el BID Lab, la Comunidad de Organizaciones Solidarias, MovidosxChile, Clyc.me y la Fundación San Carlos de Maipo. Esta campaña humanitaria busca apoyar causas que ayuden a paliar los efectos negativos que ha generado el Covid 19 en el País. Lo novedoso es que utiliza una plataforma web (movidosxchile.cl con el soporte de Clyc.me) que permite al donante conocer el detalle de la causa a la que quiere apoyar y también a las organizaciones responsables de la solicitud. Pero, donde lo más interesante, es que el mismo donante puede trackear su aporte en tiempo real para saber en qué se está gastando su plata. Al final, incluso puede recibir un reporte con verificadores objetivos sobre cómo su donación se transformó en un aporte concreto para un grupo de beneficiarios.

La Filantropía en el 2020 se ha sofisticado, y las organizaciones que quieran tener mayores probabilidades de conseguir recursos, deberán sumarse a las tendencias que ayudan a profesionalizar a la Sociedad Civil, para así volver a generar confianza en este Sector y que ello permita aumentar la cantidad de fondos filantrópicos que tanto se necesitan.