¿Cómo se relaciona la Obesidad con la severidad del COVID – 19?

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Escribe Carolyn Soto Plaza, Docente del Área Actividad Física y Deportes CFT Santo Tomás Rancagua.

Por definición, la obesidad es un exceso de grasa corporal, grasa que se acumula en un tipo de célula llamada Adipocito, éste último es el encargado de guardar la grasa o lípidos de reserva del organismo, pero… ¿Por qué se produce la obesidad?

El crecimiento de los adipocitos se da por un balance calórico positivo, esto quiere decir que la ingesta de alimentos con sus respectivas calorías es mayor al gasto de calorías que generamos en nuestras actividades diarias.

La obesidad es una enfermedad crónica dada por una malnutrición, ya que no necesariamente el comer en exceso es una buena nutrición, sino comer lo correcto en porciones apropiadas. Pues bien, esta mala nutrición genera el crecimiento de los adipocitos, lo que produce una expansión del tejido adiposo, lo que atrae consigo una respuesta de células inflamatorias, activando al sistema inmunológico, gatillando un proceso inflamatorio que no sólo se da en las células adiposas, sino también en órganos como páncreas e hígado, lo que va de la mano con las enfermedades crónicas relacionadas con el metabolismo como Hipertensión, Diabetes, Dislipidemia (colesterol elevado).

Ahora bien, lo que ocurre con el COVID – 19 es que al ingresar el virus al organismo éste adquiere la habilidad de replicarse una y otra vez, cuando esto sucede el cuerpo genera una respuesta inflamatoria para intentar combatirlo, luego cuando llega a los pulmones se produce una inflamación de todas las mucosas y conductos. Lo que se ve agravado en una persona que ya posee una gran inflamación dada por la Obesidad. En este caso, la infección respiratoria se potencia en un organismo ya inflamado, aumentando su severidad, tiempo de hospitalización, cuidados intensivos y el requerimiento de ventilación mecánica.

¿Qué medidas se debe tomar entonces en esta cuarentena?

Hacer el máximo esfuerzo por llevar un estilo de vida saludable, alimentarse con el aporte de carbohidratos ricos en fibra, proteínas de calidad (como huevo o legumbres para quienes no comen carne), lípidos esenciales (semillas, frutos secos, no comer frituras ni grasa animal), asegurar el aporte de vitaminas, minerales y estar bien hidratado. Comer porciones apropiadas, sin excesos de alimentos. Evitar el alcohol ya que es un agente inflamatorio, al igual que el cigarrillo.

Por último, realizar ejercicio físico a menudo. Una rutina que incluya trabajo cardiovascular y de fuerza (que puede ser con el propio peso, no es necesario grandes maquinarias) colaborará con lo ya indicado, junto a una nutrición balanceada. Esto ayudará a generar un balance calórico negativo, esto quiere decir más gasto energético que el consumo de calorías. De esta forma podrá reducir su peso corporal, ayudando al tratamiento de enfermedades crónicas, entre ellas la obesidad y disminuyendo la severidad con la que se puede afrontar un posible contagio de COVID -19.

El llamado es al autocuidado y responsabilidad personal, por cada uno de nosotros y nuestras familias.