Coronavirus y Ciberseguridad

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Escribe Esteban Elías, Abogado Universidad Central.

De manera esperada el Gobierno decretó estado de catástrofe luego de que el Coronavirus pasara a la Fase 4 en nuestro país. La medida implica una serie de restricciones dentro del protocolo de prevención para la expansión del denominado Covid-19.

El mundo se enfrenta a la peor crisis sanitaria del último siglo, donde la economía a nivel mundial es desafiada y está sufriendo impactos impensados que seguro traerán consecuencias de largo aliento.

Sin embargo, se presenta una oportunidad única a la luz de los avances en la tecnología: el teletrabajo o la conexión remota, cobrarán más fuerza que nunca y las empresas, centros de estudios, servicios públicos, ONGs, entre otros, se verán forzados a recurrir a estos sistemas como una forma de poder seguir adelante y no verse paralizados frente a las medidas de aislamiento que se persiguen evitar una propagación mayor de la enfermedad.

Es aquí donde surge un gran desafío; la gente conectada desde sus hogares realizará una serie de operaciones desde sus conexiones “caseras”. Estas operaciones pueden ser tan simples como navegar por un diario digital, o algunas más complejas como ingresar desde la casa al portal de una empresa directamente o a través de softwares especializados para realizar alguna transacción que involucre a clientes de dicha empresa. También, tenemos el caso de las actividades académicas on-line que se están implementando como parte de la suspensión temporal de clases presenciales para colegios y universidad.

Frente a este escenario es obvio hacerse la pregunta: ¿Estamos preparados para tener ese grado de conexión remota de manera segura? La respuesta corta es no. Sabido es que, a nivel de empresas, con un grado de sofisticación más o menos importante, los ciber-ataques no han sido menores y con graves consecuencias—imaginemos entonces los posibles riesgos a los cuales nos podemos ver enfrentados cuando miles de chilenos tendremos que optar por la conexión a distancia en estos días de resguardo y protección a nivel nacional, donde en la gran mayoría de los casos las medidas de control ante a riesgos y las salvaguardas desde el hogar son tremendamente precarias.

Claramente estas condiciones de exposición serán un apetitoso banquete para los ciber criminales, que seguro estarán más activos que nunca en buscar las falencias en estas miles de conexiones remotas que van a existir en ambientes con muy poca o nula ciber-protección.

Lamentablemente, la agenda legislativa ha avanzado poco en materia de ciberseguridad, donde el único proyecto de ley relevante es la nueva legislación en materia de delitos informáticos—quedando un abanico muy relevante de normas que siguen durmiendo apaciblemente en nuestro querido Congreso Nacional. Quizás esta sea la oportunidad, donde los verdaderos virus que causen más estragos operen como consecuencia del Coronavirus, y nos permitan cambiar o dirigir el foco como país a temas tremendamente relevantes.