El segundo prototipo, desarrollado por la empresa Maestranza Diesel, se ubica en el Muelle Barón -Valparaíso- y corresponde a la continuación del desarrollo de tecnología undimotriz u olamotriz, destacándose por ser un modelo ubicado en tierra que puede ser retirado y protegido frente a situaciones climáticas adversas y fuertes marejadas.

La energía undimotriz, producida a partir del movimiento de las olas del mar, se visualiza como uno de los recursos renovables más importantes en Chile, pero aún se sitúa en una etapa experimental. Según un estudio realizado por la consultora Baird & Associates S.A., se estima que el país podría alcanzar un potencial teórico bruto de hasta 240 GW de capacidad, gracias a sus más de 4.000 km de costa expuesta a constante oleaje y de alta energía, situándolo como uno de los lugares más atractivos en el mundo para su explotación.

Este prospero escenario llevó al área de I+D de la compañía Maestranza Diesel (MD), en conjunto con el apoyo de ASMAR (Astilleros y Maestranzas de la Armada) y el Puerto de Valparaíso, a lanzar el nuevo equipo de Energía Olamotriz BAM II, ubicado en el Muelle Barón, en Valparaíso, orientado a generar energía mecánica de rotación a partir de las olas. Este es el segundo prototipo en esta línea, mejorando el primer modelo -implementado en diciembre de 2018- para poder ser retirado y protegerlo en caso de condiciones climáticas adversas y fuertes marejadas, las que han afectado negativamente el desarrollo de estas innovaciones.

De acuerdo con Werner Jakob, Gerente General de Maestranza Diesel S.A., esta iniciativa representa un importante aporte para conectar a comunidades que aún no cuenta con servicios básicos como la electricidad. “Este proyecto está pensado para beneficiar tanto a localidades aisladas como a empresas que se interesen en contar con este tipo de tecnologías, como soluciones transformadoras para el progreso de zonas carentes de energía, reemplazando así la utilización de maquinaria con combustibles fósiles para abastecer sus necesidades, tales como energizar la industria y el comercio local hasta hogares. Además, brinda la posibilidad de integrar otros mecanismos en lo que hemos trabajado en MD tales como, desalinizadoras de agua de mar para apoyar su regadío y consumo”, afirmó.

Aprovechando otras fuentes de energía renovables

El mecanismo consiste en llevar dos elementos flotantes o boyas al mar de 1 [m] de diámetro y 1,5 [m] de altura, cada una de 600 kg, y aprovechar la energía obtenida por el movimiento constante de las olas través de poleas instaladas en una estructura tipo brazo hasta un sistema mecánico instalado en el borde costero, donde se convierte en energía eléctrica. La estructura completa mide 14,7 [m] de largo, de los cuales 6,3 [m] están instalados en tierra cuando las boyas están en el mar, mide 3 [m] de altura y 1,7 [m] de ancho.

“Este prototipo pesa nueve toneladas aproximadamente y tiene una capacidad actual de generación instalada de hasta 3kW. Se conecta a un controlador de carga, el cual se encarga de regular y cargar una batería de ciclo profundo de 48V y 600Ah. Eso sí, la generación dependerá de las condiciones del oleaje. A diferencia del primer prototipo que creamos, este tiene la capacidad de retirar las boyas del agua en caso de alguna tormenta o para realizar mantenciones, facilitando su movilización”, agregó Jakob.

A diferencia de otras Energías Renovables No Convencionales (ERNC) más maduras como, por ejemplo, la energía solar, la energía undimotriz o olamatriz puede contar con ventajas significativas, ya que un generador puede producir en horas de oscuridad, disponible las 24 horas del día, durante los 365 días del año, y no oscilan al mismo ritmo que la energía eólica.

Este proyecto, apalancado bajo la Ley I+D de Corfo, contempla una inversión total de 300.000.000 millones de peso, además del desarrollo de la tecnología estudios de investigación y la fabricación de dos prototipos (BAM II y BAM III), proyectado a dos años y medio a partir de agosto 2019. La elaboración de BAM II ascendió a un costo de $40.000.000 millones de peso aproximadamente.

Con la puesta en marcha de este equipo, el área de I+D de Maestranza Diesel se posiciona como un referente en innovación y nuevas tecnologías que permiten medir el impacto de proyectos de energía marina, aprovechando el potencial de esta importante fuente de energía renovable para disminuir la brecha de acceso a la energía a los sectores más vulnerables y contribuir así al progreso de la sociedad de una manera sostenible.