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Según Spring Professional estos son los aspectos que determinan las condiciones apropiadas para un home office bien desarrollado. Tras el estallido social, las empresas coinciden en que es una responsabilidad anticiparse a estas situaciones e impactar lo menos posible en la producción.

Pese a ser una tendencia cuya aplicación es cada vez más discutida en el mundo laboral, el home office sigue implicando ciertas disyuntivas al interior de las organizaciones, tanto por la aplicación de esta modalidad, como por los resultados que puede traer consigo. Por ello, en un escenario laboral con incertidumbres –ante la llegada de marzo y por el contexto social permanentemente inquieto- el gerente de Sales & Marketing de la empresa de reclutamiento de media y alta gerencia Spring Professional, Benjamín Wechsler, plantea cuáles son “las tres C” para generar un teletrabajo efectivo.

En primer lugar, el ejecutivo explica que para un correcto desempeño laboral a distancia es fundamental el compromiso con la organización, donde los trabajadores estén alineados con lo que tienen que hacer y, a su vez, la empresa crea en que sus colaboradores podrán realizarlo. En segundo lugar, debe haber cumplimiento de las tareas designadas, mediante los elementos técnicos necesarios para ser manejadas de manera remota. Finalmente, es clave la comunicación con el equipo interno, dadas las inevitables características de interacción entre personas.

A juicio  de Wechsler, el hecho de que algunas empresas aún tengan dudas en torno a la implementación de esta modalidad laboral guarda relación, principalmente, con que “existen algunos puestos de trabajo que hacen muy compleja la posiblidad de ejecutarse de manera remota, lo que ocurre en áreas donde hay contacto directo con el cliente”. Además, “ciertos elementos técnicos a considerar aún no se encuentran dispuestos por estas compañías para que sus integrantes accedan a la información desde el computador, el teléfono o algún tipo de software y por ende, no pueden aún probar esta metodología”, agrega.

En el último punto, cree que “esta debilidad es más potente que el factor de desconfianza, interpretación con que algunos trabajadores perciben el argumento de negarse al home office”. A esto se suma que “algunas compañías tienen verticales de negocio donde el tema de la protección de datos y cómo se manejan estos pasan a ser un punto relevante y, por lo tanto, no pueden establecer las condiciones para que las tareas se desarrollen a distancia”.

Beneficios, desventajas y productividad

El gerente comercial de Spring Professional enfatiza en que cuando se da la opción del teletrabajo correctamente, “la productividad debiese ser mejor, ya que se ganan cerca de dos horas por tiempos de traslado y hay una mayor capacidad de concentración, al evitarse todo tipo de distracción externa que suele darse en la oficina”. Asimismo, destaca que dentro de los beneficios de esta modalidad, cuenta que “se establece mucha mayor flexibilidad en el ambiente laboral porque se entrega la posibilidad a los colaborarores de gestionar todas las tareas en el tiempo correcto y se les empodera en cuanto a independencia y comodidad, aspecto que es muy valorado en la retención de talentos jóvenes”.

A la inversa, sobre algún tipo de desventajas, el ejecutivo señala que “éstas podrían relacionarse con la falla de la comunicación interna con el equipo, ya que ese factor involucra a terceros y la solución ya no está en un espacio físico donde en voz alta o moviéndose a otro punto de la oficina, se puede resolver”. “También existe un riesgo en quienes no tienen tanta autonomía y prefieren tener pares con quienes organizarse mejor” agrega.

Finalmente y evaluando lo ocurrido tras el estallido social, donde según estudios propios apenas un 28% de los trabajadores tuvo facilidades para esta modalidad de trabajo, Wechsler asegura que “las empresas coinciden en que es una responsabilidad empezar a anticiparse a este tipo de situaciones e ir viendo cómo resolver la aplicación del trabajo a distancia, de modo de aminorar lo más posible un impacto en la producción y entrega de servicios”.